Culturas

El Bataclán: el día que la música venció al terror

La banda Eagles of Death Metal daba un recital cuando un comando del ISIS irrumpió a los tiros, dejando  89 víctimas mortales. Unos meses después, volvieron a París para exorcizar la tragedia.
por Laura Piasek twitter Octubre 9, 2017

¿Cómo sigue la vida después de la tragedia? Es la pregunta que intenta responderse durante 84 minutos Eagles of Death Metal: Nos Amis, el documental con el que HBO echa luz sobre el atentado en la sala de concierto parisina El Bataclán el 13 de noviembre de 2015. Dirigida por Colin Hanks -amigo de la banda e hijo del célebre actor Tom Hanks-, la película sobrevuela la noche fatídica en la que un comando del Estado Islámico irrumpió en medio del show de la banda californiana dejando un saldo de 89 muertos y centenares de heridos. Pero lo que hace especialmente interesante a esta apuesta es que construye el relato a partir de una tangente inesperada. Alejándose de los lugares comunes y los golpes bajos, el film avanza poniendo el foco en la amistad irrefrenable que une a los dos fundadores del grupo: el frontman, Jesse Hughes, y su baterista itinerante, Josh Homme, quien por obra caprichosa del destino no estuvo presente la noche del ataque.

El proyecto empezó a tomar forma cuando poco tiempo después de la masacre, Hanks tuvo una revelación: había que sacar “algo positivo” de la experiencia que habían vivido sus amigos, y había que hacerlo lo más rápido posible. Con la idea de ayudarlos a sobremontar el trauma, y eximirlos de la incómoda responsabilidad de hablar del tema hasta el final de sus días, el director entendió que el peor momento de sus vidas era el indicado para empezar a poner en palabras el horror.

“Mi consejo: no te metas en esto”, cuentan que le dijo Homme a Hanks cuando éste último le presentó la idea. Pero un poco más tarde, y convencidos de que su historia quedaría en buenas manos, todos los integrantes de Eagles of Death Metal terminarían dando el visto bueno. A diferencia de All Things Must Pass: The Rise and Fall of Tower Records, el primer documental de Hanks sobre el ocaso de la compañía disquera con el mismo nombre que filmó en siete años, la película sobre El Bataclán estuvo lista en sólo siete meses.

Nos Amis empieza en el momento en el que, a sólo tres meses del ataque, la banda se prepara para volver por primera vez después del atentado a la capital francesa.

En las primeras escenas vemos al mismísimo Hughes en su estudio de Los Ángeles cerrando las valijas para empezar lo que él mismo describe como una “misión sagrada”: volver a las tablas -más precisamente al emblemático teatro Olympia- para sanar heridas, propias y ajenas.

“Hablemos de tus sentimientos antes de volver a París”, le sugiere la voz de Hanks fuera del plano a un Hughes completamente desarmado a una semana de volver a cruzarse con su fandom. A partir de los relatos del líder de la banda, los del resto de sus integrantes y el de una buena cantidad de sobrevivientes, el documental logra contar el después de uno de los atentados más terribles de la historia de Francia.

Estrenado en Estados Unidos en febrero de este año, Nos Amis acaba de desembarcar en en la pantalla de Netflix local a pocas semanas del segundo aniversario de la masacre. Una película que su propio realizador ha definido como una “examinación de los primeros pasos de una segunda vida”. Porque de avanzar se trata.

Antes de El Bataclán

Antes de la fama trágica que le valieron los atentados del 13 de noviembre, Eagles of Death Metal era una banda conocida principal y casi únicamente en en el circuito del rock alternativo. Por eso, en la primera media hora de Nos Amis, el director se encarga de brindarle al espectador un pantallazo sobre este grupo originario del Valle de Coachella, cerca de Los Angeles.

Como muchos, el dúo de fundadores de Eagles se conoció en su días de secundaria. Palm Spring, un lugar “surrealista y magnífico” frecuentado por estrellas de Hollywood y presidentes, fue el escenario donde comenzó a gestarse esta relación simbiótica.

Como los mismos protagonistas relatan, su crush amistoso fue en una fiesta del colegio: Hughes fue obligado a quedarse dentro de una pileta, y Homme apareció para rescatarlo. Durante los años siguientes, los caminos de estos dos amigos se separaron. Mientras que Homme se dedicó a su banda principal, la exitosa Queens Of The Stone Age, Hughes le dio curso a su propio sueño americano: casarse y tener un hijo. Pero un día, quien se convertiría en el líder Eagles of the Death Metal, descubrió el engaño de su esposa y cayó en una depresión profunda. Por segunda vez, Homme volvió para tirarle un salvavidas. “Intentemos algo”, le dijo. Ese “algo” era una banda de rock and roll. La música, por primera vez, como antídoto.

Durante las escenas que siguen, olvidarse del horror que vendrá después es muy fácil.

La escalera a la fama del grupo formada por este dúo fantástico no conoce altibajos: podemos verlos divirtiéndose como chicos en salas de ensayo, dando sus primeros conciertos y armando su propia “familia musical” para que la banda logre emanciparse de Homme, y consiga salir de gira sin su presencia física. En esta parte del film el espectador también asiste a la metamorfosis que atraviesa Hughes bajo la dirección artística y espiritual de su mejor amigo: del chico raro que tocaba la flauta en sus días de secundaria a una verdadera estrella de rock. Irreverente, vanidoso y políticamente incorrecto, un personaje complejo pero adorado por sus fans.

En primera persona

Justo después de la mascare, los miembros de Eagles salieron a hablar en dos oportunidades. Primero, a menos de una semana del 13 de noviembre, con una escueta carta de agradecimiento publicada a través de la cuenta de Facebook del grupo californiano.

Apenas unos días después, y para la sorpresa de muchos, el sitio Vice consiguió lo que parecía imposible: sentarlos frente a una cámara y hacerlos hablar sobre el ataque.

En Nos Amis, los músicos vuelven a hacer este escalofriante ejercicio de reconstrucción. “Hablemos del show, antes que todo suceda”, pide dulcemente la voz de Hanks en un pasaje del documental. “El rock and roll estaba vivo”, atina a decir Hughes respecto al momento de la noche del 13 de noviembre en el que, en medio de una serie de atentados simultáneos en diferente puntos de la capital francesa, un grupo de tres hombres armados con kalashnikovs entró a El Bataclán y arremetió a quemarropa contra los espectadores. Los músicos lograron escapar, pero la banda tuvo que lamentar la pérdida de Nick Alexander, el miembro de su equipo encargado de la venta de merchandising.

“Vi que el miedo se apoderó de todos en ese teatro”, dice Hughes en el punto más álgido de su relato. Justo cuando sonaba “Kiss the Devil”, la canción maldita que la banda probablemente no vuelva a tocar nunca más, empezó la masacre.

En este afán por reconstruir la cronología de los hechos, los fans también hacen lo propio. Desde uno que recuerda las últimas palabras que pronunció el líder de la banda antes de los estruendos -justamente Nos Amis-, hasta otra que repasa mentalmente los vestigios del azar que la empujaron hasta la salida de emergencia.

En pleno corazón del 11th arrondissement parisino, muy cerca de la Bastilla y a pocas cuadras de los bares del Canal Saint Martin donde los locales se juntan a tomar vino en las típicas terrazas parisinas, El Bataclán teñido de sangre ya nunca volvería a ser el mismo. Y la ciudad de la luz, tampoco.

Me verás volver

Cuando al final del documental Eagles vuelve a París para dar el show más importante de sus vidas, no hay planos de la Torre Eiffel ni de los puentes que atraviesan el Sena. En cambio, una toma del altar dedicado a las víctimas del atentado en medio la Plaza de la República se encarga de reemplazar a los símbolos mainstream de la ciudad.

Pocas horas antes de la presentación, en la puerta del teatro Olympia un grupo de fans y sobrevivientes del 13 de noviembre espera luz verde para entrar a la sala y dar vuelta de página. El rock and roll, una vez más, adquiere una dimensión sanadora.

Un mensaje de esperanza para las víctimas del ataque, un lugar seguro para que los integrantes de la banda hagan catarsis y un elogio a la amistad. Todo eso es Nos Amis, un documental que prefiere no hablar de ciertas cosas, pero que nos recuerda en cada momento que siempre hay vida después del temblor. Y del terror.

Tags Música
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