Vida & Estilos

La manera en que el porno puede perjudicar tu vida sexual

Violencia, falta de deseo, obsesión con el tamaño... ¿Tienen un causante común? Esto es lo que dice la ciencia al respecto.
por Víctor Laurencena twitter @vlaurencena Octubre 11, 2017

Es bastante probable que la pornografía nos haya acompañado desde los comienzos de la humanidad.

No es difícil imaginar que la persona que pintaba búfalos y ciervos en las cuevas prehistóricas, muy pronto empezó a pintar escenas de sexo. 

En definitiva, los impulsos básicos de la vida son dos: alimentarse y reproducirse.

Sin embargo, algo tiene esta época en particular, y es que la pornografía nunca estuvo tan accesible.

Ya quedaron muy lejos esas revistas que eran atesoradas por los adolescentes y que permitieron que personas como Hugh Hefner se hicieran dueñas de un verdadero imperio dedicado al erotismo.

Hoy, a sólo dos clics de distancia (y encima, gratis), se acceder a un registro pornográfico como nunca antes existió en la historia, y no sólo en cantidad, sino también en variedad y en lo explícito.

O incluso puede pasar que sin uno buscarlo, lluevan este tipo de videos a los grupos de WhatsApp.

Entonces, vale la pena preguntarse de qué manera este nuevo tipo de consumo afecta (si es que lo hace) a la vida cotidiana y en aspectos que tienen que ver con la forma en que nos relacionamos, el modo en que vivimos el sexo, la percepción del propio cuerpo y la violencia de género.

Son varios los estudios científicos que se dedicaron a intentar responder estas preguntas.

El porno en la Argentina

Según un relevo hecho en agosto de 2016 por el Observatorio de Internet en Argentina, las cifras son contundentes.

El 93% de los hombres argentinos ve porno en Internet, mientras que ese porcentaje baja al 71% en el caso de las mujeres.

Sin embargo, sólo el 4% de las personas que ven porno, pagan para hacerlo. El 96% lo hace gratis.

Por otro lado, el 69% no siente remordimientos por hacerlo, lo que habla de una aceptación cultural de esta práctica.

Es un panorama que, sin ser alarmante per se, puede tener consecuencias en la vida cotidiana (y de hecho, las tiene).

Violencia sexual

Una de las preguntas más fundamentales y que se vienen intentando responder desde hace décadas, es si el consumo de porno vuelve agresivas sexualmente a las personas.

Hace unos años, un grupo de investigadores analizó 50 de de las películas porno más alquiladas.

Ellos encontraron que de las 304 escenas que tenían las películas, casi el 90% contenían violencia física y la mitad agresiones verbales.

La escena típica tenía, en promedio, 12 agresiones físicas o verbales ¡y una particular llegó a incluir 128!

Pero no responde la pregunta inicial.

Hace casi cuarenta años, Berl Kutchinsky, un profesor de criminología de la Universidad de Copenhague, concluyó que no. Él midió la tasa de crímenes sexuales en Suecia, Dinamarca y Alemania luego de que se legalice el porno a finales de los 60′ y principios de los ’70, y no encontró ninguna correlación.

En 1995, otro trabajo analizó 24 estudios distintos (que involucraron a más de 4.000 participantes) midió la relación entre el consumo de porno y la opinión de las personas sobre la violación y ataques sexuales. Por ejemplo, se les preguntaba qué tan de acuerdo estaban con afirmaciones del estilo: “Que una mujer acepte ir a la casa de una persona luego de la primera cita implica que está dispuesta a tener sexo”.

La conclusión del trabajo fue que las personas que veían porno estaban más de acuerdo con este tipo de afirmaciones. Sin embargo, no se vio ninguna relación entre ver porno y efectivamente practicar la violencia sexual.

Por último, Otro estudio reciente (2009), que reunió la información de 80 investigaciones al respecto, no encontró evidencia que conecte el porno con la violencia sexual: “Es tiempo de descartar la hipótesis de que la pornografía contribuye a incrementar la violencia sexual”, concluyeron los autores.}

El tamaño del cerebro

El Centro de Psicología del Ciclo Vital de Berlín asoció el consumo pornografía a algo bastante insólito: el tamaño del cerebro.

Tomaron el caso de 64 hombres que cubrieran todos los rangos en cuanto a la cantidad de consumo semanal de material para adultos.

Luego les realizaron escáneres cerebrales para comprobar si realmente ese hábito repercutía de alguna forma en sus cerebros.

“Encontramos una relación negativa entre la cantidad de horas que los sujetos veían porno y la cantidad de materia gris que se encontraba en el núcleo caudado [uno de los componentes de los ganglios basales, una zona del cerebro involucrada en el aprendizaje y la memoria]”, aseguraron los expertos.

Según los investigadores, esto podría ser el resultado  de una intensa estimulación del sistema de recompensa del cerebro, que se activa frente a un estímulo externo y se encarga de liberar la dopamina, el neurotransmisor que activa la reacción del cuerpo frente al placer sexual.

La líbido

Según una investigación de 2007, la pornografía en Internet está creando una generación de hombres jóvenes frustrados sexualmente.

Para los investigadores, la exposición frecuente y prolongada a este tipo de contenidos desensibiliza de tal manera que después las personas son incapaces de excitarse en un encuentro sexual.

El trabajo fue publicado en la revista Psychology Today y afirma que es un común entre las personas que están en la veintena, cuando antes era un inconveniente que solía aparecer a una edad más avanzada.

¿La razón? La ya mencionada sobre estimulación de dopamina.

La obsesión por el tamaño

Uno de los temas que más acompleja a los hombres, es el tamaño de su pene y muchos creen tenerlo relativamente pequeño. Más allá de si es pequeño o no, salvo casos extremos y muy minoritarios, está demostrado que el tamaño no tiene relación con la satisfacción sexual propia o ajena.

De hecho, en otras épocas, el tamaño del pene no tenía nada que ver con la idea de “masculinidad” e incluso un pene grande estaba mal visto.

¿Alguna vez te preguntaste por qué los griegos hacían sus estatuas con penes pequeños? Eso lo respondemos en esta otra nota pero adelantamos que relacionaban los miembros grandes con características negativas.

Sin embargo, en la actualidad existe una verdadera “obsesión” por el pene grande, que está directamente relacionada con el tipo de porno que consumimos, que elige a sus actores en función de su “talla”.

La adicción

Si algo tiene la adicción es que uno puede ser adicto a cualquier cosa.

Y el porno también puede ser adictivo. Según un trabajo realizado en la Universidad de Cambridge, el cerebro de aquellas personas que están “enganchadas” al porno reacciona igual que el de las personas adictas adictas a las drogas.

Por otro lado, también concluyeron que estos usuarios compulsivos de porno sentían ansias de ver los videos, pero su deseo sexual no aumentaba. Al igual que un drogadicto busca droga porque la necesita y no necesariamente porque la disfrute.

Tags Ciencia
¡Por fin! Los argentinos estamos en el top five de un ránking mundial
Artículo anterior ¡Por fin! Los argentinos estamos en el top five de un ránking mundial
Artículo siguiente Así reaccionó una nena de 11 años al enterarse de que iba a ser adoptada
Así reaccionó una nena de 11 años al enterarse de que iba a ser adoptada