Cristina Bajo

Les presento al Dr. Redhead

No sólo escribo -entre otros temas- novela histórica, sino que también las disfruto como lectura.
por Cristina Bajo twitter Octubre 13, 2017

Quizá se deba a que mamá, cuando éramos chicos, nos leyó Historia de dos ciudades, de Dickens y, más tarde, puso en mis manos Lo que el viento se llevó, de Margaret Mitchell.

A través de los años, cuando ordeno mi biblioteca y encuentro Désirée, de Annemarie Selinko; El general del rey, de Dafne Du Maurier; La Mulata del Restaurador, de Héctor P. Blomberg o La corbata celeste, de Hugo Wast, es casi seguro que esa noche terminaré en la cama tratando de devorar el libro, como si el destino me hubiera concedido unas horas para regresar a mi adolescencia y tuviera que retornar a la vejez antes de que salga el sol.

Esto va de prólogo para la nota de hoy: quiero presentarles -a quienes no la conozcan- y recordarles -a los que sí la conocen- una autora argentina de novela histórica, que en estos días presentará su nuevo libro.

Como en mi caso, ella también ha escrito una saga, cuya trama se desenvuelve durante las invasiones inglesas. Ya de por sí, el libro despierta interés, pues entre la narrativa histórica no abundan los que toman este episodio como eje, aunque puedo citar, entre las que he leído, dos excelentes novelas: Indiana, de Beatrix Gallardo de Ordoñez, y la de Jorge Castelli, El delicado umbral de la tempestad.

La autora es Mercedes Giuffré y presenta en estos días el IV tomo de un personaje entrañable para quienes la seguimos: el doctor Samuel Redhead, a quien yo desearía haber creado, y no miento. Hago hincapié en un detalle: contrario a lo que sucede con muchas escritoras de novelas históricas-románticas, entre los lectores de Giuffré abundan los varones.

Ante ciertos libros, es como si el destino me hubiera concedido unas horas para regresar a mi adolescencia.

Su personaje, el Dr. Redhead, médico escocés varado en el Río de la Plata, tiene la habilidad de desentrañar crímenes desconcertantes, y creo que el hecho de que esté basado en un personaje real le agrega interés. Los títulos anteriores son: Deuda de sangre, El peso de la verdad y El carro de la muerte. Como en las novelas de Poirot, de Agatha Christie, cada libro desenvuelve una intriga puntual.

Almas en pena, el IV tomo, es un paseo por la historia argentina durante las invasiones inglesas, en el que su personaje nos sumerge en una trama de amor, crímenes, conspiraciones y fenómenos extraños. En su viaje a Córdoba -buscando a su hermano, prisionero destinado al Interior del país-, raros presagios parecen pisarles los talones a él y sus dos fieles compañeros: puedo adelantarles que no es en vano el título del libro.

Giuffré toma este episodio, cuyas raíces nacen en Buenos Aires, pero que a los cordobeses nos tocan muy de cerca, ya que en nuestra provincia fueron internados, en distintas localidades, muchos prisioneros británicos; en la ciudad de Córdoba se los confinó en la Casa de Ejercicios Espirituales, frente a la Compañía de Jesús y al varias veces centenario Colegio Nacional de Monserrat, fundado en el S. XVII.

La autora posee un instinto notable para las novelas de intriga y -en este libro- rozar fenómenos sobrenaturales y antiguas supersticiones que han sobrevivido en todas las sociedades y resultan atractivos e inquietantes a un tiempo. Sin olvidarse de buscar explicaciones científicas en estudios de aquella época, consigue mantener la intriga hasta la última frase. Me deleitó su lectura.

Sugerencias:

1) Conseguir Indiana, de Beatrix Gallardo de Ordoñez.

2) Releer El delicado umbral de la Tempestad, de Jorge Castelli; 3) Leer Cada casa era una fortaleza, ensayo de Mario Díaz Gavier.

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