Mega Show
ENTREVISTA

Pampita: una charla intimísima con una mujer fuera de lo normal

Acaba de debutar en cine en la piel de una mujer compleja e intensamente erótica. Una charla sobre cómo tomar las riendas tras una separación a la vista del país entero.

por Javier Firpo | Octubre 23, 2017

Cabeza en alto, mirada clavada en un punto fijo. Pampita sonríe y derrite cámaras, flashes y micrófonos que apuntan hacia su figura impecable y hacia ese rostro inmaculado, siempre coronado por una sonrisa. Una marea de periodistas asiste a la presentación de “Desearás al hombre de tu hermana”, el filme que constituye su bautismo cinematográfico.

Por popularidad y glamour, por el rating que genera, por los seguidores que posee, por su codiciado novio deportista y por los contratos que firma, Carolina Ardohain está a la altura de una estrella de Hollywood. Pero aquí es Pampita, una marca registrada de cabotaje que el poder de la televisión primero, y la incidencia en las redes sociales después, instalaron en la vida cotidiana de la gente. No obstante, Carolina Ardohain, la mujer de carne y hueso, la madre de Bautista, Benicio y Beltrán, se reconoce “una madre normal” y desmitifica a su alter ego, nada menos que la mujer argentina más deseada… por los medios, por los hombres y también por las mujeres, reconoce ella.

¿Te das cuenta lo que generás?

Yo lo vivo con tranquilidad, pero es cierto que existe una fantasía con todo lo que pasa conmigo y a mi alrededor. Soy una persona conocida, entiendo bien cómo se manejan los medios y trato de adaptarme para no padecerlos. Tengo en claro hasta dónde es mi vida laboral y cuándo empieza la privada. Me gusta jugar con ese límite pero la que todos ven es un personaje que tiene una fuerza y una energía que no tiene la persona de entrecasa.

¿Te sentís por momentos en un reality show?

Hoy la vida se expone más que antes. Yo decido hasta dónde y qué mostrar. No tengo una cámara que me sigue las veinticuatro horas…

¿Considerás éste tu mejor momento después de tanto sufrimiento?

Estoy atravesando una etapa maravillosa, que espero no se acabe nunca. Me siento una madre enamorada de mis hijos, a quienes veo bien, estoy en un presente laboral inmejorable y sentimentalmente encontré en Pico (Mónaco) a un hombre maravilloso, que supo entenderme en todo sentido, y subirse conmigo a este proyecto… … Que no era nada sencillo. ¡Había que subirse!, ¿no?

(Sonrie) Reconozco que no era sencillo pero a su vez Pico tuvo una capacidad de adaptación increíble, porque dejó el circuito de tenis, actividad que hizo toda su vida, y rápidamente pegó una súper onda con la tele, que es el terreno de juego en el que yo habito.

¿En qué te ayuda Pico?

A que brille todos los días, a que tenga ganas de sonreír y a que me sienta confiada y segura en otros aspectos, algo que me hace mucha falta y tanto se lo agradezco.

¿Se aguantó tus escenas subidas de tono en “Desearás…”?

Como un caballero. Él leyó el guión y estuvo presente en el set de rodaje durante varias jornadas. Pico siempre fue parte, nada de lo que hice le provocó extrañeza ni sorpresa. Creo que lo vivió con orgullo y yo me sentí tranquila.

En la piel de Ofelia

En una habitación de hotel, Rumbos es el huésped de una estrella que muestra paciencia y amabilidad ante cada entrevista. Oficio y fluidez dominan a esta mujer que en enero cumplirá cuarenta y resulta más linda personalmente que a través de la pantalla. Incluso de la pantalla grande, que la tiene como centro de la escena en “Desearás al hombre de tu hermana”, película hot en la que Carolina se atrevió a un bautismo cinematográfico cargado de erotismo.

“Pico me ayuda a que brille todos los días, a que tengas ganas de confiar y sonreir, algo que me hace mucha falta”.

¿No dudaste nunca ante semejante propuesta?

Al contrario, a medida que iba leyendo el guión más ganas tenía de hacerla. Me enamoré de esta posibilidad que me dieron, me enamoré de Ofelia, mi personaje.

Ofelia, una mujer que desea lo ajeno, como es el novio de su hermana… Ella siente que la posee el sentimiento y el deseo, pero no porque sea el marido de su hermana Lucía (Mónica Antonópulos)… En realidad está muy en carne viva el tema de las hermanas, que también son dos polos opuestos a la hora del sexo. Una goza a través de la otra, la que no puede sentir por lo menos goza cuando la ve sentir a la otra.

Siempre tan reservada, suena raro escucharte hablar así…

Hay prejuicios, todos los tenemos. Y aquí habla Ofelia, no te olvides.

Se había pensado en vos para Lucía, la hermana de Ofelia, más sumisa y tranquila…

El director Diego Kaplan y la autora Erika Halvorsen advirtieron que yo encajaba mejor en la piel de Ofelia, por lo que no tuve inconvenientes… Y terminé fascinándome con el proyecto en general. Me parece que mi debut en cine tenía que ser así, bien fuerte, con algo que sorprenda. ¿Quién se iba a imaginar que mi primera vez en cine iba a ser en una película caliente y sexual como ésta?

¿Te sentís identificada con Ofelia?

Ofelia es una chica muy libre, que va al frente. No sé si yo soy tan libre como es ella, pero sí tengo esa cosa de provocar sin tener una razón determinada. Ofelia es una mujer de la que sin tener mucho que ver conmigo sería amiga mía, creo que la justificaría todo el tiempo.

¿Te llamó la atención algo de vos en tu primer rodaje?

La inocencia con la que me entregué a los ensayos y al rodaje. Siendo como soy me sorprendió no prejuzgarme, tal vez por tratarse de algo nuevo… No incurrí  en tics ni en comparaciones, supongo que porque se trataba de algo diferente y sin antecedentes para mí. Me sentí plenamente libre en todo el proceso, incluso me dejé moldear a la necesidad de lo que se tenía que hacer, y eso fue muy valorado por Erika, que me reconoció que estaba cautivada por la fortaleza y fragilidad que yo irradiaba…

Si se diera la oportunidad de reincidir, ¿qué te gustaría hacer?

Volver a sorprender, obviamente. Y quizás en la piel de una buena turra. 

Con objetividad, ¿cómo calificarías “Desearás…”?

Como un peliculón que me recuerda a los comienzos de Almodóvar, por esos colores, ese desenfado y esa ironía que tenía, por ejemplo, “Atame”.

Entre Pampita y Carolina

Estamos charlando con Carolina, no con Pampita, por lo que el ida y vuelta es sereno, a pesar del entorno frenético que la corteja. Carolina observa, escucha y se toma el tiempo para responder, a pesar de que a veces recurra al casete. “Pampita es lo que la gente ve y es la que siempre se muestra entera, la que va para adelante y no flaquea de ninguna manera. Y Carolina es una mujer vulnerable, más frágil a la que la gente no tiene acceso”.

Carolina está eclipsada por Pampita, que brilla casi todo el día…

No me parece. Creo que se tiene una imagen mía que yo no tengo. De todas maneras Pampita es la que sale a trabajar, la conocida, la que aparece en la tele, y Carolina es la madre y ama de casa, la que cocina y hace las compras. Cada una tiene su rol bien definido. Ellas se llevan bárbaro.

Vivís inmersa en el mundo mediático. Todo lo que hacés pasa por las redes y se viraliza… ¿Necesitás un espacio que te contenga, un poco de silencio, quizás?

Necesito amor y contención, por supuesto. Y buena onda me sobra gracias a que mis hijos me llenan de energía positiva. Realmente ellos, con un abrazo, me abstraen de todo ese mundo ruidoso y mediático del que soy parte hace mucho y que, finalmente, no tiene importancia.

¿No tiene importancia? Suena como si vos decidieras cuándo tener más o menos exposición…

Es que yo decidí tener esta exposición cuando hace poco menos de dos años tomé las riendas de mi carrera. Nada de lo que me sucede me tomó de imprevisto. Todo es buscado. Yo quise volver a la televisión, quería tener mi programa, y quería debutar en cine.

Decidiste tomar las riendas de tu carrera justo después de tu separación de Benjamín Vicuña…

Yo trabajé casi toda mi vida, pero es cierto que hubo un momento que decidí correrme de la vidriera para dedicarme a mi familia y acompañar. Una vez disuelta la relación sentí la necesidad de renacer, de volver a ser, de retomar mis actividades, porque el trabajo disciplina y marca territorios que a la pareja le hacen bien.

“Una vez disuelta mi relación (con Benjamín Vicuña) sentí la necesidad de renacer, de volver a ser y retomarme”.

Se te ve inquieta, imparable… ¿Te asusta el tiempo libre?

No, al contrario. Le doy la bienvenida cuando aparece. Me gusta parar un poco, descansar, pensar y lo aprovecho al máximo. Leo, voy al cine, al teatro como cualquiera.

¿Cómo te sentís con los motes? “La más linda de Argentina”, “La número uno”, “La más glamorosa”, “La sonrisa más bella”…

Ay, no, trato de no hacerme eco, aunque no puedo dejar de reconocer que me siento querida, muy pero muy querida… Querida por los abuelos, por los chicos y sobretodo por las mujeres, las mujeres –remarca- son súper cariñosas conmigo.

¿Te sorprende?

Podría no suceder, y sin embargo me ven en la calle y me brindan su amor, respeto y calidez.

¿Sos de caminar por la calle, de tener el roce con la vida cotidiana?

Claro, todos los días. Yo hago un montón de cosas, las actividades que hace cualquier persona, desde hacer compras, ir al banco o buscar a los chicos por el colegio. Me gusta tener los pies en la tierra sin que la fama me distraiga y sólo sea algo intangible.

Sos pampeana, de General Acha, nacida en el desconocido pueblo de Doblas. En estos tiempos, ¿aparece alguna imagen de ese lugar?

Ay, qué lindo refugiarse allí, aunque sea en mi memoria… Recuerdo que los días no pasaban nunca, eran larguísimos, sensación que se fue perdiendo cuando llegué a Buenos Aires, donde el día vuela. En Doblas tenemos otro ritmo, es otro mundo, dormía la siesta… Imagina en Buenos Aires dormir la siesta… hermoso pero imposible.

¿Te gusta vivir en una gran ciudad?

Me encanta, es lo que yo siempre quise. Hacer mucho de todo y en una gran ciudad. Por eso no extraño la tranquilidad de Doblas. Ya cuando estaba allí en La Pampa sentía que necesitaba hacer, no me alcanzaba con las actividades que tenía de nena…

Ahora estás en un rol de entrevistadora en tu programa de la señal KZO. ¿Qué le preguntarías a Pampita si la tuvieras aquí frente a vos?

(Piensa) ¿Estabas destinada a vivir lo que estas viviendo? Porque siento que estoy donde tengo que estar porque tenía que pasar, porque estaba escrito que tenía que suceder este presente con tantas cosas lindas alrededor. Pero la pregunta que me inquieta es si para este momento tenía que pasar todo lo malo… ¿Y?

Si lo hubiera sabido… ¿Qué?

Habría estado más aliviada.

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