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El método para meditar en 8 simples pasos

La meditación está cada vez está más de moda. Hay estudios científicos que avalan sus beneficios. Hoy se está utilizando en consultorios médicos y como terapia para complementar los tratamientos de varias enfermedades.

por Redacción Rumbos | twitter @RumbosDigital | Noviembre 10, 2017

La clave de la meditación es estar consciente del aquí y ahora. Es complicado en estos días poder vivir el presente dejando de lado las heridas del pasado y sin pensar en lo que tenemos que hacer en el futuro inmediato. Pero esa es la consigna, concentrarnos en lo que estamos haciendo, disfrutar el momento e invadirnos de pensamientos positivos.

Para meditar tenés que…

1. Encontrar el momento. Es fundamental que elijas un momento del día en el que puedas estar tranquilo. Puede ser por la mañana, levantarte un rato antes y dedicarte unos minutos. O a tu regreso, para cenar e irte a descansar más relajado. Lo importante es que no te distraigas y puedas regalarte ese momento.

2. Adoptar una buena postura. Para meditar tenés que estar relajado, por eso es importante adoptar una postura que te resulte cómoda, puede ser sentado en el piso con las piernas cruzadas o estiradas o si pensás que no te vas a poder levantar, mejor relajate en una silla bien apoyado.

3. Relajarte. Aflojá los hombros, colocá las manos sobre las rodillas o una sobre otra en el regazo, cerrá los ojos, y tratá de tener la espalda erguida para que el pecho esté bien abierto y el aire ingrese mejor.

4. Respirar profundo. Es importante que comiences concientizando respiraciones completas por la nariz, primero inflá la panza, luego las costillas y después el pecho y exhalá. Podés hacer respiraciones de carga, inhalando en 6 tiempos y exhalando en 3.

5. Concentrarte. Observá tu respiración. Sentí el aire que ingresa frío por la nariz, imaginá el recorrido que hace por tu cuerpo, oxigenando cada célula y luego percibilo tibio al salir por ella.

6. Insistir. Lo más común cuando comenzás a meditar es que tu imaginación comience a volar. No te juzgues por eso, cuando sientas que te estás dispersando volvé a enfocarte. Observá tus pensamientos como espectador y dejalos ir.

7. Manejar los tiempos. Comenzá con 5 minutos y progresivamente andá extendiendo las meditaciones hasta llegar a los 40 minutos diarios. Siempre que esté dentro de tus posibilidades, si podés meditar menos tiempo, hacelo igual. Para no estar contracturado pendiente del horario podés ponerte una alarma con un tono suave y agradable que te ayude a volver cuando haya pasado el tiempo.

8. Agradecer. Cuando termines de meditar no abras los ojos apresuradamente. Lo recomendable es dejarlos cerrados, ir tomando consciencia del lugar en el que estamos, agradecer por este momento que vivimos y proponernos conservar esa paz interior por el tiempo que quede del día. Hay una palabra que suele pronunciarse que es Namasté.

La meditación al principio puede ser complicada, es común que te duermas o que no te puedas concentrar. Si te pasa eso, podés bajarte de internet meditaciones guiadas o mantras, eso te va a ayudar a enfocarte en algo y lograr tu cometido.

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