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Dalma Maradona: la hija del Diez contó detalles de su casamiento

La actriz se entrega a esta charla intimista con Rumbos y habla sobre el vínculo con su papá, los chismes dañinos y el amor, que al fin llegó. 
por Javier Firpo twitter Noviembre 12, 2017

Porta un apellido planetario, pero desborda sencillez. Se reconoce una mujer fascinada desde siempre por la actuación, esa dimensión que le permite, de a ratos, sentirse alguien común y corriente. “No es un pasatiempo de minita aburrida y con plata”, admite Dalma Maradona.

Allá está, en una mesa, sentadita, esperando hace diez minutos. Es difícil de concretar un encuentro con ella, pero una vez logrado, nada se interpondrá entre nosotros. Más allá de la noticia de su casamiento en septiembre del año próximo, que la ha tenido una vez más en el candelero de la farándula, Dalma exterioriza una sencillez natural, creíble. Con miles de entrevistas sobre su lomo, dice que éste no es un reportaje más. Por supuesto que la actuación, su amado oficio, es el tema inicial de una charla que buscará distender a alguien que está siempre en guardia. “Ser actriz es lo que me hace feliz y creo que será mi profesión para toda la vida”, afirma la protagonista de Bisnietas, la obra de Erika Halvorsen que hace base en Buenos Aires y gira por las provincias.

¿No es un mero entretenimiento?

No, para nada. Yo estudié en el IUNA, me formé, hice talleres, tomé cursos, no es un pasatiempo de minita aburrida, sin necesidad económica. Actúo desde los ocho años… Prefiero puestas teatrales más pequeñas, sin grandilocuencias.

¿Qué te aportó estudiar en el IUNA?

Además de brindarme herramientas para actuar, me dio una mayor dimensión de la realidad. Llegaba en auto y me enojaba porque no encontraba lugar para estacionar, mientras que una compañera estaba espléndida después de laburar todo el día y llegar a la facu en dos colectivos. “¿De qué me estoy quejando?”, pensaba yo. Soy una afortunada por haber entrado al IUNA con los pocos cupos disponibles.

¿Te sentís buena actriz?

(Alza los ojos, arquea las cejas.) Siento que algo tengo, no sé bien qué, que lo que actúo le llega al otro.

¿Vos creés que te boicoteás?

Por momentos sí. Me cuesta recibir elogios, a veces siento que no me los merezco o que no me pertenecen.

¿Qué actriz tenés como referente, como faro?

Mercedes Morán me parece una actriz del carajo. Tiene una naturalidad envidiable. También admiro a Muriel Santa Ana.

¿Qué sentís que te falta para ser la actriz que soñás?

Tengo que seguir aprendiendo, haciendo. Me gustaría interpretar a una mina bien mala.

¿Mala como quién?

Como Glenn Close cuando hierve el conejo en Atracción fatal. Es mi mayor sueño profesional.

¿Nunca pensaste en cambiarte el apellido por uno artístico?

Lo pensé, pero no sería yo. Tengo este apellido y lo voy a llevar conmigo hasta la tumba.

Al no tener necesidades económicas, como la mayoría de los actores del teatro under, ¿cómo te deja parada que te dé lo mismo llevarte plata o no después de una función?

Ese es un pensamiento prejuicioso, de otra época. Actuar es mi trabajo más allá de que gane o no plata.

¿Cómo es el arreglo económico en Bisnietas, por ejemplo?

Somos una cooperativa y todo se divide en partes iguales.

¿Quién te inculcó la veta artística?

Mi abuela Pochi, la mamá de mi vieja, siempre tan histriónica y con ganas de disfrazarse. Lo curioso es que mamá (Claudia) no heredó nada de todo eso. Y papá, sí, siempre fue un poco actor y cantante.

¿Harías un desnudo?

Si me garantizan el cuidado pertinente sí, a pesar de mi timidez.

Tenés una activa presencia en Twitter. ¿Allí canalizás tus inquietudes ante tus 700 mil seguidores?

Es un canal de expresión y me sirve para promocionar mis laburos, pero a la vez me sorprende lo que genera. Pongo una boludez y tengo cientos de comentarios, agresiones y hasta han inventado notas periodísticas con dos tuits. De no creer.

¿Qué cosa no podés creer?

Que con una declaración te inventen una nota en una revista. La periodista Laura Ubfal, por ejemplo, difundió que estaba embarazada. Lo desopilante es que la desmentí por Twitter y se ofendió.

¿Por qué?

Porque ella insistía en que yo estaba embarazada y que tenía sus fuentes. Insólito. Twitter no tiene límites, es una cloaca adictiva.

Vos, que sos tan viajada, ¿advertís que la locura de Twitter traspasa fronteras?

No, para nada. Esta adicción es sólo nuestra. El otro día estuve comparándome, sólo para curiosear, y tengo más seguidores que un actor de Game of Thrones.

¿Te sentís rehén de tu apellido?

Soy una Maradona feliz, con lo que eso significa para bien y para mal.

¿Qué sería para bien?

Ser Maradona tiene peso en todo el mundo. Hace poco abrieron para mí sola el estadio San Paolo, de Nápoles, para recorrer las instalaciones. Me moría de vergüenza.

¿Y para mal?

Que me siento de setenta años, diez vidas en una. Pero tengo treinta.

¿Tu papá te pasa factura por no ser su fan número uno?

Me recontra pasa factura. Pero yo hice una obra, La hija de Dios, en la cual explicaba claramente por qué sentía que mi papá no fue ni es Dios. Es mi viejo, con los defectos y virtudes de cualquier padre.

¿Te gustaría que volviera a vivir en la Argentina?

Lo extraño horrores, me encantaría, pero lo que a él le genera vivir en la Argentina no se lo deseo a nadie. Prefiero que esté tranquilo.

¿Les reclamarías algo a Diego y a Claudia, como padres?

Siento agradecimiento. Siempre fueron sinceros, aún en los momentos jodidos. Más allá de lo que se piense y opine, Gianinna y yo fuimos criadas con mucho amor. Pienso en mi niñez o en mi actualidad y el amor es el denominador común.

De la escuela al altar

La relación sentimental con Andrés Caldarelli va viento en popa. Hace tres años que conviven. El prometido se dedica a la administración de empresas, y se mantiene firme a la hora de esquivar las cámaras. “Él hace lo que puede. Si bien no soy una mina que le abre las puertas a las cámaras, conozco los medios y cualquier pavada que diga, se replica”, admite Dalma.

Fue clave que se conocieran de chicos…

Creo que sí. En su momento yo estaba de novia y él era uno de mis mejores amigos. Las vueltas de la vida… ¡De no creer!

¿Cómo se reencontraron?

Tenemos un grupo de amigos con el que nos seguimos viendo después de terminar el colegio; en su momento decidimos hacer un viaje y ahí nos redescubrimos.

¿Los polos se atraen?

¡Sí! Él es silencioso, perfil bajo, no quiere saber nada con lo público.

¿Sos fácil a la hora de querer al otro?

No. O te amo, o no te quiero ni un poco, una típica ariana. Si amo, doy todo hasta vaciarme. No hay grises… Nada, soy muy extremista, me cuesta encontrar el equilibrio.

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