Culturas

Vinos al natural: respeto por la naturaleza, filosofías ancestrales y comercio justo

La última tendencia mundial de los vinos recupera, curiosamente, algo tan viejo como el mundo: el respeto por la naturaleza.
por María Eugenia Maurello twitter Noviembre 13, 2017

“El vino siembra poesía en los corazones”, dijo alguna vez Dante Alighieri aludiendo, tal vez sin darse cuenta, a esa conexión profunda que ha existido desde tiempo antiguos entre esta bebida atribuida a los dioses, la naturaleza misma y el ser humano.

Los vinos orgánicos o ecológicos, cuya elaboración y consumo crecen a pasos agigantados en la Argentina y el resto del mapa, intentan recuperar algo de esa mística milenaria, promoviendo modos de producción que rescaten saberes ancestrales y consideren al individuo en sintonía con su entorno, sin dañarlo. El foco, explican sus seguidores, está puesto en mantener o mejorar la fertilidad de los suelos sin utilizar productos químicos ni organismos modificados genéticamente (OGM); dar cuenta de la trazabilidad y, claro, considerar el bienestar animal.

Dentro esta nueva movida de vinos se destaca otro subgrupo, los vinos biodinámicos: deben su origen a la agricultura del mismo nombre, creada a comienzos del siglo XX por el austríaco Rudolf Steiner -padre también de las escuelas “Waldorf”-, quien hacía hincapié en la interrelación entre los suelos, las plantas y los animales, tratando a ese conjunto como un sistema en equilibrio y evitando en intervenciones externas. “Todo lo que viene de la tierra debe volver a ella después del proceso de producción”, sostenía; por lo que todo compuesto que se usa para elaborar estos vinos es obtenido de la naturaleza sin intervención de procesos industriales.

La Biodinamia también postula un cuidado de los cultivos que observa las fases lunares. A esto se suma el llamado calendario biodinámico -de carácter astronómico- creado por Maria Thun, discípula de Steiner, que establece cómo influyen las constelaciones sobre las plantas. Así, en los días de Fuego (Aries, Fuego y Sagitario) se atienden los frutos; los de Tierra (Tauro, Virgo o Capricornio) a las semillas y cortezas; los de Aire (Acuario, Libra o Géminis) a las flores y, por último, los de Agua (Cáncer, Piscis o Escorpio) a las plantas de hoja.

La certificación de los vinos biodinámicos es de carácter privado; y la de los vinos orgánicos, emitida por el SENASA y regulada por la Ley Nacional 25.127. En cuanto al volumen, “por ahora, sólo el 2 % del total de la producción de vinos es orgánica; y de ese porcentaje, el 90% se exporta”, comenta Juan Luis Pino, cofundador de la Feria de Vinos Orgánicos, que en agosto tuvo su cuarta edición y el próximo año incluirá también vinos realizados bajo los términos del Comercio Justo. “Debemos educar al consumidor y mostrarle los beneficios de este otro sistema productivo, que favorece a la naturaleza. Tenemos que cambiar el paradigma de producción para preservar nuestra tierra.”

De la tierra a la Luna: vinos con conciencia

Son tan ricos como los convencionales, pero se destacan por estar elaborados a partir de procesos sustentables desde lo ecológico y lo social. Una nueva manera de concebir los placeres de la vida en clave verde.

Finca Dinamia

Fundada por Alejandro Bianchi -miembro de la reconocida familia de apellido homónimo- esta bodega ubicada en San Rafael, Mendoza, apuesta al mercado internacional produciendo vinos orgánicos y biodinámicos de alta gama, con la idea de la transformar lo convencional en sustentable. El producto emblemático de la firma es el vino Buenalma Malbec. www.fincadinamia.com

Altos Las Hormigas

Este interesante emprendimiento -que debe su nombre a las hormigas que con insistencia se hacían notar en el territorio- considera que la Biodinamia es el mejor método para desarrollar vinos finos que expresen su terroir. También sostienen que cada finca debe ser trabajada de acuerdo a sus condiciones individuales y sin aportes del mundo exterior (por ejemplo, produciendo su proprio abono con animales que se alimentan de los productos de la finca misma). www.altolashormigas.com  

Los vinos biodinámicos están hechos sólo con componentes naturales, sin químicos, y siguiendo las fases de la luna y un calendario astronómico que rige las etapas de elaboración.

Chakana

Su nombre significa “Cruz del Sur” y está relacionado con el año agrícola para los pueblos originarios de la región. Esta bodega de vinos orgánicos y biodinámicos cuenta con plantaciones en Luján de Cuyo y Valle de Uco, en Mendoza. Si bien Chakana nació en 2002, fue diez años más tarde cuando dio un giro en su enfoque a la hora de hacer vinos y comenzó la transición hacia los métodos orgánicos en todas sus fincas. www.chakanawines.com.ar

Noble de San Javier

Desde 2001 desarrolla la viticultura en la zona del valle de Traslasierra. Esto ya, desde el vamos, carga de originalidad a esta bodega que trabaja con métodos orgánicos y biodinámicos las 3 hectáreas en las que produce malbec, cabernet sauvignon, shyraz y merlot. Su altura (900 msnm), clima, su suelo virgen, la ausencia de cultivos aledaños y su biodiversidad intacta lo vuelven un lugar único para elaborar vinos sanos y muy frutados. www.hosteriaybodega.com.ar

Familia Cecchin

Son productores de vinos, espumantes, aceite de oliva y jugos de uva que priorizan el proceso de elaboración natural y rescatan los saberes de quienes comenzaron con esta tarea hace más de 100 años. Entre otras cosas, proponen que las hierbas convivan con otros frutales en la producción de los vinos malbec, malbec natural sin sulfitos agregados 2016, cabernet sauvignon y syrah, entre otros. www.familiacecchin.com

Entrevista a Jonathan Nossiter

“El vino es el único gesto cultural 100% universal”.

¿Por qué decidió filmar Resistencia Natural, este documental que sigue los pasos de cuatro italianos que se dedican a hacer vino de una forma natural, sostenible y ecológica?

Quise contar la insurrección de los viticultores naturales, una experiencia que nos enseña algo hermoso a todos los que trabajamos en el mundo de la cultura: que es posible cumplir con un gesto ético; que una persona con amor verdadero y orgullo puede encontrar compañeros en cualquier lugar. El vino natural impulsó el nacimiento de una red internacional de sommeliers, importadores y apasionados que viven una nueva relación con la naturaleza y el comercio, y ofrecen una respuesta inteligente al dominio neoliberal. La globalización cultural y económica sólo fue buena para los ricos. Ahora está surgiendo un cosmopolitismo que reúne a personas de todos los países donde se produce y consume vino. Gente unida para reafirmar la importancia de lo local: una dimensión que incluye al otro y resalta las diferencias para afirmarse en lo universal.

¿Cómo se puede trabajar con el consumidor en términos de la agricultura del vino natural?

Hay ejemplos de vinos orgánicos, biodinámicos y naturales producidos con métodos industriales y con un cinismo asqueroso, pero eso no me preocupa. Los viticultores que sinceramente defienden la cultura del vino y comparten el amor para la tierra, seguirán haciéndolo. Y los ciudadanos sabrán en quién confiar; sobre todo, las nuevas generaciones, que están más atentas a la hora de elegir. Quien busca un vino auténtico se da cuenta cuando lo encuentra o cuando, al contrario, toma un vino homologado. ¡No nos quedemos con esa concepción del mundo que sólo nos considera consumidores! Si volvemos a concebir al ser humano como ciudadano, como una persona con pertenencia civil a su ambiente, podemos también pensarlo como un ser responsable, que puede elegir. Creo que hay expresiones de la cultura, como el cine y la literatura auténticos, que pueden resultar de más difícil acceso; pero con el vino es distinto, es el único gesto cultural verdaderamente universal. No hay persona en la Tierra que no pueda apreciar la fuerza de un vino auténtico. Por eso, el vino siempre tuvo tanta importancia en todas las culturas a lo largo de la historia.

Las buenas obras de arte dejan una sensación de transformación después de contemplarlas. ¿Qué siente usted, como realizador, al terminar un filme?

Cada película es una experiencia diferente, por suerte. Creo que un viticultor contestaría lo mismo sobre cada vendimia. Quedan trazas de victorias y derrotas en cada experiencia profunda. Cuando un viticultor bebe su vino, revive cada momento del trabajo. No bebe un producto, un resultado, bebe un proceso: lo mismo vale para el cine. Una película nunca termina, es un diálogo infinito. En el libro Insurrección Cultural trato de poner en discusión lo que significa ser un artista, un artesano, quitándole ese sesgo de vanidad que puede tener. Los viticultores naturales nos enseñan que el ser humano no es el centro del discurso cultural, sino sólo una parte “del todo” en contínua relación con la naturaleza y la sociedad. Esto es el efecto más importante del movimiento de los vinos naturales, y de ahí no hay vuelta atrás.

Resistencia Natural

Si andás por buenos aires, no te pierdas el estreno de este filme de Nossiter sobre los vinos naturales. es el 22 de noviembre, a las 11 hs, en el cine Gaumont.

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