Culturas

5 señales de que sos más inteligente que la media

¿Existen indicios externos, más allá del coeficiente intelectual, para identificar a las personas más brillantes?
por Redacción Rumbos twitter @RumbosDigital Noviembre 14, 2017

Estos son algunos rasgos curiosos que suelen ostentar las personas más inteligentes.

1. Suelen ser primogénitos

En muchas familias lo que dice el hermano mayor es ley, y no solo lo obedecen el resto de los hermanos, sino que incluso los propios padres aceptan resignados su “superioridad” para analizar las situaciones y dictaminar lo que hay que hacer a continuación.

Tanto es así que el asunto ha sido tema de estudio y ha generado amplia literatura.

En la explicación del fenómeno casi siempre se ha recurrido a las variables ambientales y a factores biológicos o heredados, bajo la premisa de que el primogénito tal vez reciba más atención y estimulación intelectual por parte de sus padres, además de adoptar posteriormente el rol de ayudante de estos en la crianza y educación de los hermanos que vienen a continuación.

A estas conclusiones se llegó en un estudio reciente llevado a cabo en la Universidad de Leipzig (Alemania), en el que se analizaba una muestra de 20.000 niños de hasta tres nacionalidades.

Stefan Schmukle, el psicólogo y director de la investigación, halló que el orden de los hermanos no influye en la personalidad, pero sí en la inteligencia, que aumenta ligeramente en el caso de los mayores. Ojo: no quiere decir que los pequeños no sean capaces de logros increíbles.

2. Estudiaron música durante la infancia o adolescencia

Mozart solo hay uno, aunque los niños que se forman en materia musical desde edad temprana pertenecen a este grupo de personas notablemente inteligentes.

Lo explica María del Carmen Reyes Belmonte, música, docente e investigadora. Además de haberlo vivido en su propia persona y de atestiguarlo día a día en su trabajo como profesora, su tesis, realizada en la Universidad de Valencia, describe la realidad que muchos docentes intuyen: “La música influye en la inteligencia del alumno, crea conexiones desde su propio sentido de ser. Trabaja conceptos matemáticos y lingüísticos o conocimientos del entorno”.

Según Belmonte, cualquier niño mejora su rendimiento cuando estudia música, y aún más aquellos que se dedican a su aprendizaje a nivel extraescolar. “Desarrollan otro tipo de estrategias de índole social y emocional muy positivas y beneficiosas para su autoestima y para el comportamiento en el aula”.

3. Se preocupan con frecuencia

Ser así no es del todo malo, sino que puede considerarse un signo de inteligencia emocional, que consiste en reconocer las emociones del otro, según el célebre psicólogo americano John D. Mayer.

Mucho se ha escrito y hablado sobre esta capacidad y su relación con el estrés. Una de las últimas teorías la aporta la psicóloga y profesora de Standford Kelly McGonigal, quien se retracta de sus afirmaciones anteriores en las que vinculaba el estrés con la enfermedad para decir ahora que “el estrés solamente es malo si uno mismo lo cree así”.

“Las personas que viven el estrés como una oportunidad para superar retos conseguirán, además, mejorar su inteligencia emocional y su resiliencia”, dice. Todo esto tiene que ver con la oxitocina, una hormona que interviene en el estrés tanto como la adrenalina. Según la doctora, “La oxitocina, hormona que se segrega en episodios de estrés, también afina los instintos sociales y nos prepara para fortalecer relaciones cercanas”.

4. Toman alcohol, pero no fuman

La tendencia a un mayor consumo y dependencia de la bebida en adultos se ha relacionado con un índice de inteligencia alto en la infancia. Este hecho se comprobó en un estudio con casi 7.000 personas miembros del grupo 1958 National Survey (muestra de personas estudiadas por el Centro de Estudios Longitudinales en Reino Unido), a quienes se les midió su cociente intelectual a los 11 años y, posteriormente, a la edad de 42, comprobándose que los más listos en la infancia consumían ahora más alcohol.

Con el tabaco, según un experimento llevado a cabo en el hospital Sheba Medical Center de Israel en 2010, ocurre justo lo contrario.

5. Tienen un gato

Un estudio llevado a cabo en 2014 en la Carroll University, en Wisconsin (EE UU), puso en pie de guerra a los amantes de los perros al afirmar que aquellos que tenían gato eran más inteligentes que ellos. El ensayo analizó a 600 estudiantes de Universidad, todos con mascota, para alumbrar que los que criaban a su propio felino eran personas con un CI superior, mientras que los dueños de canes resultaban más simpáticos.

Denise Guastello, el autor de la investigación, explicó que probablemente los resultados se debieran a la personalidad de los sujetos: los dueños de perros, que han de salir más a la calle y relacionarse, son personas más alegres y extrovertidas; mientras que los que preferían los gatos pasaban más tiempo en casa, cultivando su cerebro con largas lecturas.

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