Vida & Estilos

Estas son las dos principales disfunciones sexuales que afectan a las mujeres

Poco se habla de ellas pero son más comunes de lo que pensamos y limitan la vida sexual femenina. 
por Redacción Rumbos twitter @RumbosDigital Diciembre 6, 2017

El acto sexual no tiene solo que ver con la penetración y el orgasmo, en él influyen distintos aspectos psicológicos y físicos, que muchas veces nos pueden jugar en contra a la hora de conectarnos con una pareja sexual.

Pueden estar relacionados con malas experiencias del pasado, alguna lesión física que genere dolor o alteración de la sensibilidad, entre otros factores.

Los dos problemas físicos más comunes que afectan la vida sexual femenina son:

1. Dolor en la zona genital al tener relaciones sexuales:

Se trata de molestias al tocar la zona genital o durante las relaciones sexuales. “Algunas notan que cierta zona de los genitales presenta más tensión y se lastima al tener relaciones sexuales. En el caso de quienes han sido madres, los puntos realizados en el parto se sueltan antes de completar la cicatrización y la vulva cambia su anatomía, generando dificultad para lograr orgasmos”, explica la ginecóloga y especialista en sexología, Sofía Femopase, y agrega: “Estos aspectos se pueden abordar con láser, realizando en cada mujer una intervención a medida”.

2. Falta de lubricación:

La lubricación es la manifestación característica de la excitación sexual femenina, que produce un incremento en la producción de líquido vaginal secundario y un aumento de la dilatación de los plexos vasculares subepiteliales (similar a la erección en el hombre). Su función es facilitar el proceso de penetración y la acción misma de las relaciones sexuales.

“La sequedad vaginal es la más frecuente entre las consultas que tienen que ver con las relaciones sexuales”, explica la Dra. Natalia Cayon Villarores a la Revista Fucsia.com. Y, pese a que es mucho más frecuente durante los procesos menopáusicos, la evidencia certifica también es una problemática en mujeres fértiles.

La falta de lubricación se puede dar por causas:

– Orgánicas: por patologías locales genitales o por un estilo de vida sedentario, estrés, tabaquismo, alcoholismo, entre otros factores.

– Farmacológicas: El consumo de medicamentos antihipertensivos, antidepresivos, anticonceptivos hormonales o el abuso de sustancias (cocaína).

– Psicológicas: Como el trastorno de ansiedad, la depresión, los prejuicios, entre otras. Éstas constituyen el 90% de los casos.

Una solución posible, previa consulta al ginecólogo, tiene que ver con el uso de lubricantes. Ahora bien, ¿qué debemos tener en cuenta a la hora de elegirlos? Es clave buscar productos que no alteren el pH vaginal ni predispongan a infecciones, que no irriten ni manchen y que no sean derivados de hidrocarburos: aceites, vaselina, cremas cosméticas, lanolina, etc. Ya que abren los poros de látex de los profilácticos y predisponen a infecciones.

Hay que tener en cuenta que muchas veces, pese a que esté resuelta la patología física o genital, no se logra mejorar la respuesta sexual. “Esto se debe a que se confunde el sexo con los genitales”, asegura Femopase, y explica: “Los genitales sienten, así como otras zonas erógenas del cuerpo, pero es el cerebro el que le da sentido a las sensaciones. Por lo tanto es tan importante la capacidad de sentir físicamente el estímulo placentero como de codificarlo como tal”.

Esto quiere decir que si logramos solucionar nuestro problema, hay que demostrarle al cerebro ese cambio y que a partir de ahora la sensación que nos va a generar el encuentro va a ser positiva.

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