Vida & Estilos

Las fiestas de fin de año son una prueba de fuego para la armonía familiar

Acá te damos 10 ideas bien prácticas para desactivar la bomba de tiempo que anida en todo festejo navideño. ¡Felicidades!

por Leila Sucari | twitter @LeilaSucari | Diciembre 16, 2017

Calor, excesos gastronómicos, niños ansiosos por que lleguen las 12, combinaciones explosivas de familiares de distintas edades y opiniones políticas, religiosas y deportivas, pueden ser una bomba de tiempo a la hora de los festejos en familia. Algunas claves para evitarlo: 

1. NO MEZCLES GRUPOS HETEROGÉNEOS Y EVITÁ LAS PERSONALIDADES POLÉMICAS

Antes de hacer la lista de invitados, decidí si querés hacer una reunión que sea solo familiar o si también vas a invitar amigos. Lo ideal es que no tengan estilos muy diferentes, para evitar los choques, y que todos se sientan a gusto con la onda del festejo.

Si tu familia quiere carnear un cerdo y hacerlo a la parrilla como plato principal, mejor no invites a tu grupo de amigos veganos. También tenés que tener en cuenta el espacio con el que contás. Por más que te entusiasme la idea de hacer una reunión multitudinaria, si vivís en un departamento de dos ambientes, es preferible que hagas algo con poca gente para que no estén todos amontonados y puedan disfrutar de la noche. No te olvides de que en diciembre hace calor y, por más que prendas el aire acondicionado, el exceso de personas no ayuda.

2. PREPARÁ UN MENÚ Y UN ESPACIO DEDICADO A LOS NIÑOS

La navidad es una fecha muy esperada por los chicos. El entusiasmo por recibir regalos, quedarse despiertos hasta tarde y comer todas las cosas ricas que quieran los pone eufóricos. Eso quiere decir que van a estar corriendo de un lado al otro, peléandose a los gritos, tirando vasos de gaseosa al piso y negándose a comer ese melón con jamón crudo que tanto aman los adultos.

En estos casos, para evitar que vuelen pedazos de comida por el aire y para que los pequeños –¡y sobre todo los padres!– se sientan cómodos y puedas disfrutar la cena, lo ideal es armar un espacio para que los chicos puedan jugar sin problemas. Una mesa ratona con almohadones en el piso es una buena alternativa. Evitá los manteles y procurá que los vasos, platos y todos los recipientes que vayan a usar sean de plástico. Para el menú infantil, hacé algo sencillo: ensalada de papa y huevo, trocitos de pollo cubeteado y grisines acompañados de queso crema…

3. PONELE TU SELLO PERSONAL A LA REUNIÓN

Cuando sos el anfitrión, es lindo recibir a tus invitados y sorprenderlos con una decoración especial. Más allá del típico arbolito de navidad, las luces y el pesebre, podés agregarle un toque moderno y creativo a tu casa. Una buena idea es centrarte en un color, para que el ambiente no se transforme en un cocoliche. Podés elegir un tono suave, como el dorado, si es que se trata de una reunión formal, o uno más energético, como el naranja, si es algo descontracturado.

Decorá con velas aromáticas: además de perfumar, van a darle al festejo una atmósfera cálida y relajada. También personalizá los servilleteros y no te olvides de los detalles: estrellas colgando de los marcos de las puertas, guirnaldas hechas a mano y un buen centro de mesa con flores y esferas de telgopor cubiertas de papel glacé son una manera fácil y original de ponerle onda a la cena.

4. UBICÁ A LOS INVITADOS EN LUGARES ESTRATÉGICOS DE LA MESA

Antes de que llegue la gente, decidí dónde se va a sentar cada uno. Poné un papelito con el nombre en el lugar indicado y dejale un presente, por ejemplo un bombón o un caramelo de fruta.

Ubicá a los invitados según las afinidades y los intereses en común. Si sabés que tu primo se lleva pésimo con tu tío, es conveniente que estén alejados par evitar que se trencen en discusiones y generen un mal momento para todos. Y si tu hermana está embarazada, ubicala cerca de la prima que acaba de tener un bebé, así pueden compartir consejos y se entusiasman conversando sobre el universo de la maternidad. Sentá a las parejas cerca y no te olvides de tener en cuenta que, si alguien se encarga del asado, tiene que tener el paso liberado y estar cerca de la parrilla, lo ideal es que se siente en la cabecera.

5. NO AHONDEN EN TEMAS DE POLÍTICA

Las discusiones sobre política son el principal motivo de conflicto en la mesa navideña. Dentro de una misma familia o grupo de amigos, suele haber dos sectores con ideologías opuestas y, una vez que comienzan a hablar sobre temas de actualidad candente, no hay forma de pararlos sin que terminen peleados. Muchas veces la discusión comienza en temas de política y economía y luego termina en reproches de la infancia.

Si ves que el clima se está poniendo picante, que el tono de voz sube y la pasión de los contrincantes se está tornando agresiva, desviá la charla hacia las vacaciones, el último estreno de cine o alguna trivialidad que los distraiga para que no lleguen al punto de arruinar la noche. Otra buena opción es interrumpir la discusión con un buen plato de comida: una porción de rabas recién hechas calma incluso a la bestia más desaforada.

6. PLANIFICÁ JUEGOS EN FAMILIA

Para mantener el espíritu navideño activo y evitar escuchar la típica frase infantil “me aburro”, lo mejor es mantener a la gente –tanto niños como adultos– en acción. Los juegos grupales son una buena forma para conectarse de manera lúdica y pasar una noche divertida. El clásico Pictionary, el Veo- Veo y el Tuti Fruti son opciones que no fallan para jugar en la mesa.

También podés organizar una búsqueda del tesoro, un concurso de baile y un campeonato de videojuegos. Si tenés un sector de la familia que se lleva bien con las manualidades, armá un rincón de arte y que diseñen tarjetas navideñas con los chicos. Solo necesitás papeles de colores, tijeras, plasticola y una cartuchera con lápices y crayones para dibujar. Despertar la creatividad y el trabajo en equipo es una manera de fortalecer los lazos y pasar un buen momento juntos.

7. ARMÁ UNA BUENA PLAYIST DE MÚSICA

La mejor aliada de todo festejo es la música. Armá una lista antes de que lleguen los invitados e incluí un poco de todo: cachengue, cumbia, rock nacional, clásicos de los ochenta, pop adolescente y algún que otro tema infantil que esté de moda. El objetivo es dejar a todos contentos y que cada uno tenga su momento musical para cantar o emocionarse con su canción preferida.

Tratá de dejar un espacio de la casa libre para el baile: mover el cuerpo es la mejor forma de exorcizar las tensiones que producen los encuentros familiares. Si los invitados están tímidos, rompé el hielo y sacá a bailar a tu tía, vas a ver que de a poco todos se van a entusiasmar. El único requisito es no tenerle miedo al ridículo. Para el momento de la cena, optá por música tranquila, que acompañe sin invadir.

8. PLANIFICÁ UN MOMENTO DE HUMOR

Entre que se levantan los platos y llega el brindis de las doce de la noche, suele haber un momento de vacío y ansiedad generalizada que aumenta la posibilidad de conflicto. Para combatir el aburrimiento, el mal humor y los roces familiares, la risa es el mejor antídoto. Aprendete una serie de chistes aptos para todo público y armá un video de momentos cómicos: está comprobado que los bloopers de animales y de niños no fallan.

Si algún invitado se lleva bien con el stand up, pedile que sea tu aliado e improvise un sketch. Otra buena idea es aparecer disfrazado cuando nadie lo espera, los chicos van a amarte y tu familia se va a divertir viendo cómo hacés papelones disfrazado de payaso.

9. PREPARÁ UNA SORPRESA

Tené a mano un souvenir especial para cada invitado. Usalo como as bajo la manga: cuando la reunión se ponga espesa o decaiga la charla, entregá los regalitos. Lo ideal es que sea algo hecho por vos. Puede ser algo comestible, como un cupcake simpático con la cara de Papá Noel o un decorado bien rococó; un muñequito hecho con fieltro y relleno de algodón; o una velita con un detalle personalizado, como la inicial del nombre. Otra buena idea es regalar un almanaque miniatura del 2017 que vaya acompañado de un dibujo hecho a mano.

10. ENYOGIZATE: CULTIVÁ LA PACIENCIA Y EL AUTOCONTROL

¿Quién dijo que ser el anfitrión es cosa simple? Es probable que a mitad de la noche te sientas agotado, que no soportes más el griterío, el desorden generalizado y quieras que se vayan todos y te dejen de una vez por todas en paz. Cuando llegue ese momento, salí al balcón, patio o terraza y respirá profundo. Tomate unos minutos en soledad y volvé recargado de energía.

Estar al mando del festejo navideño es un desafío cansador pero, al final de la noche, vas a sentirte satisfecho y feliz de haber recibido a tus seres queridos en tu casa. Y no te olvides de disfrutar el momento presente, que la noche pasa más rápido de lo te imaginás: cuando te quieras dar cuenta ya vas a estar planeando la cena de año nuevo.

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