Vida & Estilos

¿Me traés la cuenta? 7 cosas que los mozos odian de vos

¿No sabías por qué cada vez que te veía llegar la moza ponía esa cara? Enterate qué cosas la sacan de quicio.

por Redacción Rumbos | twitter @RumbosDigital | Enero 1, 2018

Son los encargados de servir la mesa y ser el nexo entre la cocina y los clientes. Los camareros te ayudan a resolver una indecisión cuando no sabés si comer milanesa con puré o ensalada mixta, ven crecer a tus hijos cuando vas muy seguido a cenar en familia y saben con cuántas cucharaditas de azúcar te gusta el café con leche. Aunque intenten estar siempre de buen humor y sonreír para ganarse una buena propina, hay actitudes que fastidian a los camareros y pueden llegarles a arruinarles la jornada de trabajo. Enterate qué cosas no tenés que hacer si querés que no te odien.

1.CUIDÁ LAS FORMAS

Chistar, silbar, dar un golpecito sobre la mesa o llamar a la moza al grito de “Rubia” o “Morocha” es una falta de respeto. Es verdad que a veces estás corto de tiempo y querés que te atiendan cuanto antes pero eso no te da derecho a ningunear a la persona que está trabajando. La regla número uno es tener paciencia, levantar la mano y, una vez que hagan contacto visual, esperar a ser atendido.

2. NO TE PONGAS PESADO CON EL CAFÉ

Pedís un café bien caliente. Te lo traen y le decís a la moza que le agregue un poco de leche fría porque está que pela. Vuelve con el cortado y le pedís que mejor te cambie el azúcar por un sobrecito de sacarina. Cuando hace un viaje por cuarta vez le pedís un poco más de agua. Ir y venir a una misma mesa por un solo café es una pesadilla para los camareros, sobre todo en hora pico.

3. EVITÁ REVOLEAR BILLETES

Cuando vas a un bar, es común que después de unas cuantas copas, revoleés los billetes sobre la barra como si fueran avioncitos de papel. Esto fastidia – y con razón- a los que están del otro lado. Entregá el dinero en la mano con el mismo respeto y delicadeza que lo harían en un local de ropa a las tres de la tarde.

4. CAER A ÚLTIMO MOMENTO

Ya está todo limpio, la persiana a medio bajar, el encargado haciendo la caja y las camareras a punto de sacarse el delantal para irse a su casa. Entonces llegás con un par de amigos y preguntás ¿Se puede tomar algo? No te vas a decir que no, pero van a odiarte con el alma entera.

5. NO SEAS DESCONFIADO

Si pediste el café descafeinado, confiá en lo que te trae la camarera. No hace falta que le preguntes doscientas veces si seguro es descafeinado, si no se equivocó, si no te habrá llevado uno tradicional. Con una vez que se lo digas de manera clara, alcanza y sobra.

6. DEJÁ LA INDECISIÓN PARA OTRO MOMENTO

Llegás al restaurante y pedís unas rabas, pero mientras estás haciendo el pedido, vez unos ravioles increíbles que llegan a la mesa de al lado, entonces le decís “ay, no mejor tráeme eso”. Cuando el mozo se está yendo, lo llamás arrepentido y le preguntás cuál es el plato del día. Dudás una y otra vez y no sabés si comer pasta, carne o verduras salteadas. Lo ideal es que estudies el menú y hagas el pedido una vez que lo tengas 100% decidido.

7. LOS EXPERIMENTOS NO VAN

Una vez que tomás el café te ponés a hacer manualidades con las servilletas: grullas, barquitos y avioncitos de papel que van a parar al fondo de la taza. El resultado es un pegote de artesanías, azúcar y restos de líquido y papel picado por todos lados. Mejor dejá tu espíritu alquimista y emprendedor para el living de tu casa.

Se retrasó el vuelo y la azafata tuvo una insólita idea para entretener a sus pasajeros
Artículo anterior Se retrasó el vuelo y la azafata tuvo una insólita idea para entretener a sus pasajeros
Artículo siguiente El extraño caso de la cantante bicolor que se fusionó con su propia hermana
El extraño caso de la cantante bicolor que se fusionó con su propia hermana