Cristina Bajo
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Tragos al atardecer

Recetas de tragos para acompañar una picada veraniega.

por Cristina Bajo | Enero 14, 2018

En verano, mientras estamos de vacaciones o nos tomamos unas horas de descanso en esos largos atardeceres de enero, les propongo unos tragos frescos –inocentes o no tanto– para combinar con algunos bocados de pocas calorías.

Veamos algunas recetas sin alcohol: la más casera, que suelo tomar durante los meses cálidos, es un vaso alto, con 4 ó 5 cubitos de hielo, agregar una tónica de las amargas casi hasta arriba, una ramita de menta de maceta y un chorro de jugo de limón fresco; en mi caso, del pequeño limonero “de las cuatro estaciones” que crece al fondo de casa.

Me gusta alargarlo echándole más hielo y más tónica de vez en cuando, a veces cambiando el limón por un chorro de cola, y acompañándolo con un cuenco de maníes sin cáscara, o un puñado de maíz pisingallo recién reventado y con una pizca de sal.

Si queremos llevar una receta para, digamos, unos 20 o 24 vasos altos, les propongo una que me acaba de enviar un amigo desde Londres: exprimimos el jugo de 12 limones y lo agregamos en 3 litros de jugo de arándanos y 1 litro de té de hibisco, frío. Mantenerlo en la heladera, en acero inoxidable, y servir en los vasos con algo de hielo y un chorro de ginger ale: agua mineral, jengibre, un poco de limón y azúcar.

Podemos acompañar esta copa con una picada muy especial: recubrir una bandeja con escarola de cultivo de hidroponía –en general, resiste más tiempo fresca, sin ennegrecerse–, agregar unos tomates cherries aderezados con aceite de oliva, apenas sal y un poco de orégano fresco; rodearlos de camarones o langostinos ya fríos, sin su caparazón, saltados al sartén por unos pocos minutos con una pizca de sal. Enmarcando la fuente, alternamos rodajas de kiwi y gajos de paltas chilenas, pequeñas –al menos así las consigo en mi barrio– y sumamente sabrosas. Esta receta es idea de Carla, quien suele prepararme unas mesas espléndidas, pero ella prefiere las hojas de apio a las de escarola para la base. Podemos completar la fuente con aceitunas negras aderezadas con ajo disecado.

Un trago con alcohol que puede ser muy atractivo en verano, es el llamado Black Velvet, pues lleva champagne, pero también una Guinnes negra –una cerveza extra seca–. Se sirve muy frío, mitad y mitad.

Podemos acompañarlo con corazones de alcauciles de conserva en vidrio, cortados por la mitad, sobre el que se agrega una rodaja de palmito, un suspiro de mostaza y una pequeña anchoa sostenida por un palillo. Podemos servirlos rodeado de algún queso de cabra consistente, en lonjas o cuadrados, salpimentado.

Otra opción sería encontrar huevos de codorniz, hervirlos y presentar con cáscara, para que cada cual lo pele. En ese caso, recuerden agregar algún platito o pequeño bol para desechar las cáscaras o el carozo de las aceitunas.

Un trago para los niños (y también los adultos): 3 litros de jugo de manzana, el jugo de 12 limones, 1 litro de jugo de ananá y un litro de agua mineral. Servir fresco y en vasos con pajita. Acompañar con pizzetas a gusto de los niños.

Lo interesante de esta propuesta es que tiene pocas calorías, pero es tan nutritiva que nos deja con la placentera sensación de haber comido bien, de un sano hartazgo.

Sugerencias:

1) Seamos creativos: si no encontramos un elemento, investiguemos con qué podemos suplantarlo.

2) No hace falta irnos a la playa o a la sierra: aún si nos toca permanecer en la ciudad, podemos darnos este gusto en el patio de atrás, en la terraza, y aún en un balcón que mire sobre la ciudad. •

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