Vida & Estilos
Comportamientos

¿Por qué repetimos los mismos errores que ya cometimos en el pasado?

A veces, se busca replicar aquello que resultó traumático para intentar encontrarle un desenlace diferente.

Febrero 11, 2018

“Cuando no recordamos lo que nos pasa, nos puede suceder la misma cosa”, dice una preciosa canción de Litto Nebbia. Por cierto, en “Recordar, repetir, reelaborar”, texto de Sigmund Freud escrito en 1914, se puede entrever la misma moraleja. De ahí que uno de los conceptos fundamentales del Psicoanálisis sea la repetición.

Pero… ¿qué repetimos? ¿Por qué?

Partimos de la base de que aquello de nuestra historia que es inconsciente, y que por ende no recordamos, habrá de influenciar nuestro presente justamente por su condición de no consciente. Podrá camuflarse, tomando nuevos nombres y apariencias, pero se presentará en nuestra vida una y otra vez hasta que resolvamos lo irresuelto.

No se trata más que de la misma piedra que se pone a nuestro paso disfrazada para que volvamos a tropezar.

Es por eso que, muchas veces, una persona se descubre a sí misma repitiendo algo que padeció con un vínculo anterior. Y es común escuchar a ese individuo quejándose y diciendo: “Siempre me pasa lo mismo”.

A falta de la máquina del tiempo, ante la imposibilidad de regresar al pasado y procurar resolver determinada situación vincular, puede ocurrir que inconscientemente busquemos revivir aquel mismo conflicto de nuestro pasado con un vínculo nuevo.

Así, al jugar nuevamente la misma conflictiva con otra persona, de manera indirecta sentiríamos que podemos resolver lo que no pudimos antes. Este es el motivo por el cual, tantísimas veces, hay gente que comienza una nueva relación con quien parece el clon de otra relación pasada. No tanto por el aspecto físico, sino porque se vuelve a tener con esta otra persona exactamente el mismo conflicto que se tuvo con la anterior.

De hecho, generalmente se observa que esa persona anterior tampoco es la piedra original, sino que dicha piedra puede remontarse incluso a nuestra infancia: podemos estar repitiendo en nuestras relaciones actuales una forma vincular que veíamos entre nuestros padres y que nos afectaba.

Incluso podríamos estar repitiendo nuestro propio conflicto en el vínculo que teníamos con uno o ambos progenitores. Las posibilidades son diversas.

El caso es que aquello que de algún modo nos resultó traumático, podemos llegar a repetirlo para intentar encontrarle un desenlace diferente. Desde luego que no tiene sentido repetir aquella situación que nunca fue feliz para lograr transformarla y extraer de ella la felicidad. Pero esto ocurre de manera inconsciente y se trata de una trampa.

Lo importante es que descubramos cuál es la piedra, cuál es su nombre original, para poder reconocerla pese a los disfraces del presente y evitarla cuando vuelva a presentarse.

¿El pasado irresuelto? A veces, resolverlo significa aceptarlo.

[El Lic. Daniel A. Fernández es psicólogo y autor del libro El origen de tu angustia (Ediciones B)]

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