Culturas
ENTREVISTA

Dónde está el futuro del amor, según Valeria Schapira

La periodista rosarina charló con Rumbos sobre su experiencia en el mundo la seducción virtual, su rebeldía contra los mandatos sociales y las claves del amor en la era millennial.

por Mariana Valle-Riestra | twitter @maruvari | Febrero 25, 2018

Pelo largo, flequillo, amplia sonrisa y los anteojos de onda vintage que ya son su marca registrada. Así llegó Valeria Schapira al encuentro con Rumbos para charlar sobre el universo de las citas online, una tendencia que suma cada vez más adeptos en el mundo, y que ella misma supo explorar.

“No encontré al amor de mi vida –tampoco sé si lo estaba buscando– pero sí tuve lindas citas, y eso es lo interesante. Recién separada, en una ciudad del interior, hace quince años, era muy difícil volver al ruedo. Y estar en el portal me facilitó conocer a un montón de gente”, recuerda la rosarina. Después de su divorcio, empezó a publicar columnas sobre el amor, el desamor y las relaciones. “Al terreno del amor online llegué hace ya más de 10 años, cuando en 2007 saqué Enredados: sexo, humor y amor en la web, un libro en el que vaticinaba lo que se venía en Latinoamérica”. Varios libros y programas de radio y TV más tarde, fue convocada como Experta en Vínculos del portal de citas online Match.com, un sitio en el que –solo en la Argentina– conviven más de cuatro millones de almas en busca del amor.

¿Por qué la gente recurre cada vez más a los portales de encuentros?

Primero, porque hoy la tecnología ya es parte de nuestras vidas. Hoy todo lo hacemos por internet. Pero además, tiene que ver con la naturalización que han hecho los jóvenes de la tecnología. Hoy es muy común que un papá de 50 años, divorciado, le pida ayuda a su hijo de veintipico para empezar a usar Match o Tinder.

Se dice mucho que las apps de citas terminaron con la “magia” y el romance. ¿Lo ves así?

No, para mí la magia la hace uno. Tiene que ver con la sintonía que vos puedas tener con la otra persona. En Match, las personas tardan una semana en pactar un encuentro en persona. Eso está buenísimo, al final es lo mismo que conocerse en un cumpleaños.

¿Ya se evaporó el prejuicio hacia la gente que se conoce por internet?

Existe todavía, pero mucho menos. Yo empecé a usar Match hace quince años por iniciativa de una amiga que se casó con un chico que conoció en el portal. Ella vivía en Los Ángeles y me contaba que en EE.UU. todo el mundo lo usaba, y que yo, que recién me separaba, tenía que anotarme en el sitio. Empecé a usarlo y acá, en ese momento, la gente se reía y me tildaba de desesperada.

¿Te afectaban esos comentarios?

No. Siempre dije que si buscar pareja es signo de desesperación, entonces ¡que viva la desesperación! Todo el mundo busca pareja; en un bar, en donde sea. Todos necesitamos que nos amen, pero creo que la gente tiene mucho miedo a quedar expuesta en su necesidad de amor.

¿Y lo encuentran en los portales?

En esto de los vínculos no hay una regla matemática. Lo importante es, para cualquier persona –viuda, separada, soltera– saber que el mundo no se termina en su círculo. Los sitios de citas son como una puerta al mundo; a lo mejor no todos encuentran al amor de su vida en una semana, pero sí vuelven al ruedo.

Tinder es una app de los mismos dueños de Match. ¿La diferencia es el target al que apelan?

A los más jóvenes les gusta más Tinder porque tiene una dinámica más rápida. Son dos, tres pasos, y ya está armado el perfil. Y en Match hay que llenar un perfil más completo, detallar qué características y valores buscás. Por eso en Match hay un público de más de treinta; quizás los más jóvenes tienen menos paciencia.

¿No será un reflejo del tipo de relaciones de los millennials?

Sí, quizás sus vínculos sean más fugaces, más superficiales. Pero –y esto es lo lindo– aunque se la den de liberados y de que no les importa nada, en el fondo siguen buscando al amor de sus vidas. Lo que pasa es que tienen miedo de encontrarlo porque todavía no se encontraron a ellos mismos.

¿Qué les está faltando?

El mundo moderno ofrece gratificación inmediata: todo es rápido, todo es ya, todo está al alcance de la mano. Entonces creen que el amor también funciona así. Y es cierto que podés encontrar el amor más rápido, porque la tecnología lo facilita; pero claro, después hay que construirlo.

Y ahí es cuando cunde el pánico…

Sí, me parece que la gran frustración de la generación millennial es creer que hasta la construcción del amor debe ser inmediata. Pero como cualquier relación, sea de amistad, sea laboral, el amor se construye gradualmente. Y requiere energía y dedicación. No es que a los millenials no les importe construir nada: es que no saben cómo.

¿Cuál debería ser el primer paso para empezar a buscar pareja?

Antes que nada, preguntarte si realmente querés tenerla. Mucha gente dice querer, pero en realidad quizás está signada por los mandatos sociales, o por el qué dirán. A lo mejor, tu decisión es ser single y está perfecto.

¿Te tocó tener que enfrentarte a esos mandatos sociales?

Sí, yo cuando me divorcié a los 34 iba a comer o a tomar café sola en Rosario –ahora cambió, por suerte– y me miraban con cara de “pobre chica, está sola”. Y yo simplemente quería comer sola. Creo que lo importante es identificar el propio deseo. ¿Querés casarte, convivir, tener hijos? Genial. ¿No querés? Genial también. Pero si estás decidido a buscar pareja, tenés que hacer como cuando vas al supermercado: hacer una lista, anotando lo que buscás y lo que no negociarías en una pareja.

Sueles decir que las parejas que nacen en línea, duran más. ¿Por qué?

Está comprobado que es así. Porque nacen de compatibilidades. Vos en el portal decís: “Soy vegetariana, amo a los animales y hago gimnasia”. Y la persona que encuentres o que te sugiere el sistema va a tener un perfil compatible con tus gustos y con tu estilo de vida.

¿Distinto de lo que pasa offline?

En la vida suele pasar que conocés a alguien y en el periodo de enamoramiento decís, por ejemplo, “a mí no me importa que él fume, porque el amor todo lo puede”. Pero el amor, aunque suene maravilloso, no lo puede todo, y eventualmente aparecen los conflictos. En cambio, si en el portal leo en un perfil que el otro come carne y que no le gustan los perros, sé de antemano que no va a funcionar.

Entonces, en el perfil está la clave.

Sí. Siempre digo que así como cuando uno va a buscar trabajo arma un currículum detallado, prolijo, atractivo, el perfil es el currículum del amor: merece que te tomes un tiempo. Cuanta más información brindes en tu perfil, mejor funcionan los algoritmos de “matcheo”.

¿En el futuro, la seducción virtual va a superar la conquista cara a cara?

¡Estoy convencida de que sí! En Estados Unidos y en Europa ya es la principal forma de vincularse desde hace mucho tiempo. En Latinoamérica, todas estas cosas llegan un poquito más tarde, pero llegan. •

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