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Bariloche chocolatero: Sos un bombón

La ciudad más encantadora de la Patagonia rinde culto a sus delicias de cacao con una fiesta nacional irresistible.

por Aníbal Mendoza | Abril 1, 2018

Bariloche, como si no tuviera una de las escenografías más arrebatadoras para retener a voluntad a turistas y vecinos de toda la vida, saca siempre de la galera motivaciones para que el viajero no tenga más remedio que reincidir y volver sobre sus pasos, como la Fiesta Nacional del Chocolate.

Se trata de cuatro días para rendir tributo a una de las tradiciones acuñadas por los inmigrantes y las generaciones que los sucedieron. La calle Mitre transformada en el Paseo de Chocolate, tatuada con la barra de chocolate más larga del mundo, las catas a ciegas, alquimias a lo Willy Wonka, los huevos de pascuas para tirar a la marchanta, arte cincelado en chocolate y brindis para un final, como toca, con chocolate. ¡Y chin-chin! ¡Que choquen esas tazas!

Ciudad tomada

Se puede repetir

Desde la nueva peatonal de la Calle Mitre hasta los huevos de Pascua del Hotel Llao Llao firmados por el chef Federico Domínguez Fontán, Bariloche transpira cacao manufacturado en todos sus formatos posibles. Unos 300 maestros chocolateros fueron convocados para crear la barra de chocolate más grande del mundo, unas dos toneladas diseminadas en 200 m de lujuria artesanal para repartir a todos los concurrentes, fogoneados por el mantra de los chocomédicos (“Menos tablets, más tabletas”).

Lucio Bellora, el director de la Fiesta Nacional del Chocolate, toma nota de las estadísticas: “De cada cuatro turistas que eligen Bariloche, 3,2 se llevan chocolate como suvenir. Esto pasa sólo acá”, destaca. “Los gustos se han sofisticado”, agrega. “Hay maridajes de chocolate con sal del Himalaya, con cerveza, con whiskies añejados, innovaciones que atesoraron más de veinte premios internacionales a chocolaterías de Bariloche”, reseña. Algunas de esas creaciones se degustan en las catas a ciegas, en las búsquedas de tesoros y en un virtual Egg Parade para terminar con los labios pintados de marrón.

Industria local 

Las marcas históricas

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Entre las veinte chocolaterías de Bariloche, cada una con su bandera en alto, hay un núcleo duro que perdura desde tiempo de los pioneros. Los inmigrantes sentaron las bases de una industria que derrama chocolate a los cuatro vientos. En el inicio fue Fenoglio, familia que dispersó en dos frentes los saberes importados del Piamonte.

Uno de ellos es Chocolatería Del Turista, cuyo director, Pablo Secco, declama orgulloso el invento del chocolate en rama. La firma patentó un sistema artesanal que incluye maquinaria de confección propia. La otra parte de la familia escoró en Rapanui, una de las más prestigiosas casas de la ciudad, que fabrica el chocolate desde el mismo proceso de elección de las semillas en origen. El producto estrella es el Franui, frambuesas de El Bolsón bañadas en chocolate negro o blanco.

Junto a la marca Berlina sacaron al mercado un chocolate con cerveza Stout, hito de su innovación. El mismo de Mamushka, con dueño de origen turco, que desde 1989 recrea lo mejor de una tradición que avanza a salto de garrocha. Su marca en el orillo es el timbal de dulce de leche. El que no lo probó no estuvo en Bariloche.

Lo que más te gusta

Diversificados

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​Desde hace quince años, la marca Franton es uno de los clásicos chocolateros del turismo estudiantil. Su director, Francisco González del Pino, revela que el diferencial de la marca fueron los bombones de colores, obras maestras del diseño. Algunos parecen legados del dripping de Jackson Pollock, puro expresionismo para el paladar. Tante Frida, por su lado, lleva en las venas el know how de Abuela Goye, otro de los nombres propios de la ciudad. Su propuesta se diversificó hasta convertirse en una de las pastelerías y heladerías con más renombre de Bariloche.

Choco números:

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La Fiesta Nacional del Chocolate, organizado por Cámara de Chocolateros, con el apoyo del Ente de Promoción de Turismo EMPROTUR, la Municipalidad de Bariloche y la provincia de Río Negro, ya es u evento fijo en un calendario anual de la ciudad. 

Convoca a 10.000 personas, entre residentes y turistas de toda la región. En los últimos años, la ocupación hotelera de las 30.000 camas disponibles promedió cerca del 90 por ciento. 

Unos 12.000 huevos de Pascua se regalan a los visitantes. La producción anual de chocolate ronda las 1.000 toneladas y la industria genera unos 1.5000 puestos de trabajo. 

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