Ciencia
Aventuras extraordinarias

Esta es la historia del mono Juan, el primer astronauta argentino

Muy pocos lo recuerdan, pero en 1969 la Argentina se convirtió en el cuarto país en el mundo en enviar un ser vivo al espacio.

por Víctor Laurencena | twitter @vlaurencena | Abril 12, 2018

El 20 de julio de 1969, Neil Armstrong caminó sobre la superficie de la Luna. Eso lo recordamos todos.

Lo que no todos recordamos es que cinco meses más tarde, el 23 de diciembre, la Argentina también escribió algunas palabras en la historia de la exploración espacial, mucho más humildes pero no por eso menos meritorias.

Ese 23 de diciembre, la Argentina envió al espacio a Juan, el primer astronauta argentino.

Si bien no era tan apuesto como Neil Armstrong, de hecho era un mono, ese viaje suborbital fue un gran hito para la Argentina, ya que para ese entonces sólo Estados Unidos, la URSS y Francia habían logrado enviar seres vivos al espacio.

Esta es su historia.

Esta es la historia del mono Juan, el primer astronauta argentino

Desde hacía unos años la Argentina estaba desarrollando un programa espacial que avanzaba lento pero firmemente.

Y en 1969, para poder seguir perfeccionando los cohetes, decidieron enviar un mono al espacio. Seguramente soñaban con que algún día la Argentina sería capaz de mandar seres humanos al espacio.

La idea era monitorear sus signos vitales durante el vuelo y traerlo de nuevo con vida. Le pidieron a Gendarmería Nacional capturar a un mono y ellos trajeron a Juan, un mono caí de Misiones que pesaba poco menos de un kilo y medio y medía 30 cm.

Mediante nodos conectados al cuerpo de Juan, monitorearon sus signos vitales y enviaron los datos al Centro de Experimentación de la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales (CNIE) mediante un sistema telemétrico desarrollado especialmente para esta misión.

Juan viajó a bordo del Canopus II, un cohete sonda de cuatro metros de largo desarrollado en nuestro país.

Juan viajó sedado, para evitar que se mueva pero nunca perdió la consciencia. El asiento en el que viajó estaba especialmente diseñado para que las tremendas fuerzas de la aceleración no lo lastimen.

El habitáculo o cápsula donde viajó se llamaba Amanecer y, como en casi todos los cohetes espaciales se encontraba ubicada en la punta del cohete.

Finalmente, el cohete despegó el 23 de diciembre de 1969 desde el Centro de Experimentación de la ciudad de Chamical en la provincia de La Rioja.

Cinco minutos más tarde alcanzó una altitud superior a los 7 mil metros, entonces apagó sus motores y siguió subiendo varios kilómetros por la inercia. Para este momento, el medidor ubicado en la ojiva registraba una temperatura de 800 °C. Sin embargo, la temperatura dentro de la cápsula no superaba los 25 grados. Todo un logro de la ingeniería.

A medida que subía, la trayectoria del cohete iba trazando una parábola, ya que se trataba de un vuelo suborbital, es decir, que el objetivo era salir de la atmósfera pero no entrar en órbita como un satélite. La máxima altura a la que llegó Juan fueron 82 kilómetros (la estratósfera termina a los 50 km y ningún avión comercial vuela a más de 15).

Luego de llegar al punto de máxima altura, el motor se separó y el resto del cohete desplegó unos frenos aerodinámicos para descender lenta y establemente hacia la superficie.

Una vez enderezado el artefacto, se desplegó un pequeño paracaídas. El aterrizaje se produjo en la Salina La Antigua, a 60 kilómetros de Chamical.

Cuando abrieron la escotilla todos los físicos, ingenieros y biólogos que habían trabajado en el proyecto saltaron de alegría. Juan estaba un poco sedado y bastante asustado por el viaje, pero en perfecto estado de salud.

La increíble aventura había durado un total de 15 minutos.

Después del viaje, llevaron a Juan al zoológico de la ciudad de Córdoba donde se convirtió en una celebridad y en la principal atracción del lugar. Allí vivió dos años más hasta su muerte.

Su historia fue relatada en el documental Juan, el primer astronauta argentino de Diego Julio Ludueña.

Las 20 preguntas que podrían salvar tu matrimonio
Artículo anterior Las 20 preguntas que podrían salvar tu matrimonio
Artículo siguiente Así es la vida de la mujer que tiene un esposo, un prometido y dos novios
Así es la vida de la mujer que tiene un esposo, un prometido y dos novios