Viajes
BRASIL

Riámosnos de Janeiro

Cultura cosmopolita, noche y naturaleza exuberante, en una ciudad encantadora que nunca nos cansamos de visitar.

Abril 15, 2018

Con más de 450 años de historia, Río de Janeiro sigue destacándose por la poderosa interacción de sus elementos: montañas, selva y mar. Esos tesoros que han inspirado canciones, poemas, obras de arte y literatura son los que funcionan como imán para los visitantes. Aquí los espera, en la misma ciudad, el Parque Nacional de Tijuca (la mayor selva urbana del mundo), el jardín botánico creado en 1808, el cerro Corcovado con su Cristo Redentor, y decenas de picos y morros como el Pan de Azúcar, Pedra da Gávea y Bico do Papagaio.

En cada uno de estos paisajes, los amantes de los deportes podrán disfrutar de hacer trekking, canotaje, escalada, rappel, surf, ciclismo y skate, entre otros. Y la diversión también se extiende tierra adentro. En el interior del Estado, las ciudades de Guapimirim, Magé, Petrópolis y Teresópolis también garantizan aventura, a menos de 100 km de la tierra del carnaval.

Paseo por el Parque Nacional de Tijuca

Las mejores panorámicas

Con sus 3.200 hectáreas, el Parque Nacional de Tijuca tiene tres sectores bien definidos: Floresta, Carioca y Pedra Bonita, y Pedra da Gávea. El primero se destaca por su infinidad de senderos de trekking, mientras que el Sector Carioca alberga las mejores panorámicas, con el Cristo Redentor y la Vista Chinesa. La verdadera adrenalina espera en el tercer sector, entre los barrios São Conrado, Barra da Tijuca y Alto da Boa Vista. Allí, la rampa de la Pedra Bonita, el pico privilegiado del parque, es ideal para lanzarse en ala delta o parapente. Y la Pedra da Gávea, con sus 844 m de altura, es el lugar indicado para los escaladores. Desde la cima de la roca, las vistas de las playas, de Lagoa Rodrigo de Freitas, del Morro Dois Irmãos y del Cristo Redentor son inolvidables.

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Dedo de Deus

Caminatas, picos y cascadas

Otro de los destinos de aventura se esconde a 80 kilómetros de Río de Janeiro, en el Parque Nacional da Serra dos Órgãos, de más de 20.000 hectáreas. Allí hay más de 200 kilómetros de senderos de diversa intensidad que esperan a los amantes del trekking y decenas de picos para escalar. Una de las travesías clásicas, considerada una de las
más lindas de Brasil, permite unir Petrópolis y Teresópolis, y demanda unos tres días de caminata.

La senda tiene 30 kilómetros de extensión y para emprenderla es necesario tener buen estado físico. El parque, que cuenta con varios campings y refugios, también sorprende por sus cascadas y pozones de agua, así como por sus zonas de escalada en roca con destacados como el Dedo de Deus y la Agulha do Diabo.

Bahía de Ganabara

Paraíso de deportes acuáticos

A los pies de las montañas cubiertas de selva atlántica, la Bahía de Guanabara es el mejor escenario para los fanáticos de los deportes acuáticos. Quienes practiquen canotaje deben optar por la Praia da Urca, de 100 metros de extensión: sus aguas calmas y sus impresionantes vistas hacia la ciudad la convierten en el mejor lugar para comenzar a remar. Si el clima lo permite, se puede cruzar, hacia el este, hasta la Praia de Fora, un hermoso reducto muy poco visitado. Y quienes se inclinen por el surf, pueden disfrutar de las grandes olas de Praia do Diablo, del otro lado de la Pedra do Arpoador, detrás del parque Garota de Ipanema. Hay que tener en cuenta que el surf allí no es apto para principiantes porque las corrientes son algo irregulares.

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Tesoro natural y cultural

Gracias a su cautivante combinación de naturaleza y cultura, Río de Janeiro fue la primera ciudad del mundo en recibir el título de Patrimonio Mundial como Paisaje Cultural de la Unesco. Sin duda, un paraíso para descubrir, volver infinidad de veces y recomendar.

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