Viajes
De película

La historia de una carta que cruzó el oceáno y le dio una segunda oportunidad al amor

"Tuve al amor de mi vida tan cerca durante tantos años, pero fue a miles de kilómetros que abrí mi corazón y me di cuenta", comentó ella. 

por Paz Cignetti | twitter @cignettipaz | Abril 20, 2018

Lucrecia, una joven arquitecta que al finalizar sus estudios entró a trabajar a una consultora de la Provincia de Buenos Aires, decidió armarlas valijas luego de un comentario de un colega, que le hizo ver que existían las posibilidades de trabajar en otro lugar. 

Ella se fue a vivir a Londres y 15 días después de haber llegado, ya había conseguido trabajo. 

Todo en su vida iba bien, ya era totalmente independiente y estaba disfrutando todo lo que estaba viviendo con mucho agrado.

Hasta que un día recibió una carta -de lo más romántico, en esta época de correos electrónicos- de Argentina, y de un curioso destinatario. 

Carta de amor

Se trataba de Sergio, un conocido por ella de la primaria, ya que era compañero de su hermano.

Cuando ellos tenían 15 años, Sergio la invitó a salir, pero Lucrecia se negó, teniendo en cuenta que era el amigo del hermano y no le parecía oportuno. 

Pero el tiempo pasó, y aparentemente Sergio no pudo superar nunca que la arquitecta le negara la salida en aquel entonces. 

Por lo que decidió mandarle una carta comentándole que se encontraba en una situación particular: se estaba por casar, pero ‘necesitaba’ que ella le confirmara si realmente no sentía nada por él, ya que si era así, él la iría a visitar. 

“En la carta, me decía que estaba casi decidido que iba a casarse, pero que antes tenía que confesarme que me quería, que estaba enamorado de mí desde que tenía 9 años. En las tres páginas, me fue enumerando todos los momentos vividos juntos, cada detalle, hasta lo que teníamos puesto. Instantes en nuestras vidas, en mi casa cuando venía a ver a mi hermano, en cumpleaños, en muchas situaciones vividas juntos que él, sin yo darme cuenta, tenía en su cabeza y su corazón permanentemente”, cuenta Lucrecia. “En esa carta vi lo que me conocía y realmente me sacudió las estructuras. Pero yo estaba en Londres y me iba a quedar. Él estaba de novio hacia cinco años, lejos. Pensaba, ¿si no había pasado nunca nada antes, porque pasaría ahora?”, comentó Lucrecia en diálogo con La Nación.

Luego de leerla, ella quedó anonadada y le contestó que efectivamente estaba muy movilizada por la declaración, pero que estaban muy lejos como para pretender algo. 

A lo que él le respondió: “Si algo te movió mi carta, aunque haya sido muy mínimo, voy para allá a tomar un café con vos“. 

Y efectivamente así fue. Él dejó a la mujer con quien se iba a casar, pidió días en el trabajo, juntó dinero y emprendió viaje. 

El día que llegó, ella no lo podía creer, que realmente el amigo del hermano se haya fijado tanto en ella y que ese día estuviese a 11,129 kilómetros de su casa, por ella. 

Carta de amor

“Vino a Londres por una semana, se alojó en un hotel y me dijo: quiero recorrer y que charlemos mucho. Y fue así como realmente nos conocimos. O, mejor dicho, yo lo conocí a él“, agregó Lucrecia, y siguió: “Nunca habíamos tenido charlas largas y profundas y se ve que tenía que ser ahí, lejos de Argentina, para que nada ni nadie influya”.

Luego de ese hermoso viaje, se terminó formando una pareja que duraría mucho más de lo que ellos imaginarían. 

A los dos meses de esas charlas eternas, viajaron a la Argentina, se casaron y al formalizar la pareja, se fueron ambos a vivir a Inglaterra, donde tuvieron sus dos primeras hijas. Hasta que pensaron que tal vez sería una buena idea volver a su país natal donde tienen más conocidos y familiares que les gustaría conocer a sus hijos. 

Por lo que tras 8 años de vivir en Londres, volvieron​ a Buenos Aires, y tuvieron su tercer hijo. 

“Siempre les cuento la historia a las chicas. ¡Les encanta!”, confesó Lucrecia. “Volvimos a la Argentina a vivir y nació nuestro tercer hijo varón y ahí ya nos quedamos, en Buenos Aires, para que los chicos disfruten a sus abuelos, tíos y primos”.

“Es increíble… Tuve al amor de mi vida tan cerca durante tantos años, pero fue a miles de kilómetros que abrí mi corazón y me di cuenta”.

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