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La dieta que siguió Meghan Markle para llegar espléndida a su boda

La actriz se preparó con un curioso plan alimentario que es vegano de lunes a viernes pero tiene permitidos el fin de semana.

por Paula Demarco | twitter @polydemarco | Mayo 21, 2018

El sábado 19 de mayo el príncipe Harry, nieto de Isabel II e hijo menor de Carlos y Lady Di, y la actriz Meghan Markle se casaron en el Castillo de Windsor, Inglaterra. El evento convocó a miles de personas de todo el mundo: gran parte del pueblo británico se acercó para participar de la celebración, pero también viajaron celebridades desde de Hollywood para ver a la novia dar el sí.

Todos los medios hablaron de lo hermosa que estaba la actriz estadounidense, que protagonizó a Rachel en la exitosa serie Suits. Y, pese a que siempre impuso tendencia, la gran exposición hizo que saliera a la luz la estricta dieta que Meghan llevó a cabo meses antes del gran evento para llegar impecable al altar.

La dieta de Meghan Markle

Como lo demostró en su blog The Tig, cerrado en abril del año pasado, a la Duquesa de Sussex le encanta cocinar y esto la ayuda a llevar una vida más saludable. Meghan contó que siempre tiene a mano hummus y chips de kale y de zanahorias, que son una alternativa sana a las papas fritas. También es fanática de los jugos verdes, la leche de almendras y el pudin de semillas de chía.

Con respecto a su dieta, estos son los patrones que respetó día tras día, durante los meses previos a la boda:

Desayuno:

La actriz tomaba cada mañana un vaso de agua caliente con limón. Luego, comía copos de avena y banana.

Almuerzo:

Al mediodía consumía proteínas con ensalada (de lunes a viernes su dieta era vegana por lo que encontraba las proteínas en la quinoa, el tofu, las legumbres, vegetales verdes como los espárragos, el berro, las espinacas, la lechuga o el brócoli).

Merienda:

Para la tarde la princesa elige frutas, en especial la manzana untada con mantequilla de almendras.

Cena:

Para la última comida, Meghan, que se confesó fanática de las pastas, consume pastas de verduras con queso. Y, en algunas ocasiones, se permite acompañarlas con una copa de vino tinto o un gin tonic.

“Antes era fanática de las papas fritas y de las pastas, a toda hora. ¿A quién no le gustan los hidratos? Pero encontré el equilibrio justo. La moderación. Y, si tengo ganas de comer algo así, lo hago. No hay que privarse de nada, pero sí compensarlo. Hoy también intento evitar la comida procesada y los platos pesados y muy elaborados“, confesó Meghan.

En esta línea, Doria Ragland, la mamá de la flamante novia, contó que su hija “siente pasión por la comida saludable” y que, afortunadamente, sabe que al comer bien se va a sentir mejor.

El ejercicio también es parte del estilo de vida saludable de Meghan. “Cada mujer debe encontrar una rutina de ejercicios que realmente le hable, más allá de crear metas para su cuerpo. En mi caso es correr, lo necesito tanto para aclarar mi cabeza como para mantenerme en forma. También me gusta trotar, aunque últimamente solo puedo hacerlo en los jardines de Kensigton porque tengo paparazzis escondidos hasta atrás de los árboles. Me hice adicta a la meditación Védica“, reveló la actriz en una de sus últimas entrevistas.

En entrevistas pasadas, la Duquesa contó que le da vital importancia al yoga, porque su mamá es instructora. Y reveló que ya le trasladó los hábitos saludables a su marido, quien eliminó de su alimentación los carbohidratos y las pizzas; “ahora se inclina por la quinoa y los batidos de verdura”, aseguró. También explicó que ambos eliminaron de la dieta la carne y el pollo frito. En esta iniciativa saludable, Harry también dejó el alcohol y el café.

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