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Gaokao: el difícil examen de ingreso a la universidad que paraliza a toda China

Rumbos viajó al país asiático para ver cómo se vive el momento del año en que cerca de 10 millones de jóvenes  se someten a esta exigente prueba que definirá su futuro. 

por Aye Iñigo | Junio 8, 2018

Es jueves 7 de junio y dan las 10 de la mañana en Pekín. El cemento de las calles hierve por el calor del sol y los 32° grados se sienten como si fueran casi 40°.

En un pedacito de sombra, Sun Suqiu se sienta a esperar junto a su marido. Está en la puerta de la escuela Guangqumen, donde en este momento su hijo de 18 años, Hu Yuchen, se encuentra rindiendo el examen que definirá cómo será su vida en los próximos años. “Estoy muy nerviosa”, dice Sun Suqiu, y no es para menos: su hijo se preparó durante más de un año para rendir el gaokao, un examen que en China es la única puerta de entrada a la universidad.

El gaokao lo estableció el gobierno comunista en 1952 y su versión actual fue instaurada en 1977. Según el Ministerio de Educación, este año rendirán 9,75 millones de candidatos, 350.000 más que en 2017. El examen consiste en cuatro pruebas de tres horas de duración que evalúan los conocimientos sobre matemáticas, chino e inglés.

Además, los estudiantes deben elegir una materia optativa de Ciencia (química, física o biología) o de Humanidades (historia, política o geografía). La matrícula cuesta 12.000 yuanes (cerca de 1.800 dólares) y cada estudiante debe pagar la mitad, mientras que el Estado se hace cargo de la suma restante.

Gaokao: el difícil examen de ingreso a la universidad que paraliza a toda China

“Tener buenas notas en este examen es una de las maneras para ser una persona exitosa, es un buen inicio”, dice Xiong Jiazhi, estudiante de la Universidad de Comunicación de China. Una vez aprobado el gaokao, el alumno podrá elegir la universidad en la que quiere estudiar de acuerdo a la calificación obtenida. Una nota baja significa no tener acceso a las carreras más demandadas, y es por eso que los jóvenes se preparan durante meses para sacar la mejor puntuación posible. “Una buena universidad te ofrece los recursos mejores en aspectos como la infraestructura, la atmósfera académica, el personal docente. En cuanto al futuro trabajo después de la graduación, una buena universidad te ofrece un mejor punto de partida”, agrega Xiong Juanzhi.

Un examen que tiene al país en vilo

En la puerta de la escuela Guangqumen, Sun Suqiu no es la única madre que espera a su hijo. Hay al menos 20 padres acomodados en las inmediaciones y todos parecen expectantes. La puerta de la escuela está vallada, hay dos patrulleros y más de 15 policías que controlan que no pasen autos por esa calle. Las medidas de seguridad son exhaustivas, pues la presión del gaokao requiere un fuerte control.

Dentro de las aulas, un circuito cerrado de TV asegura que ningún estudiante pueda copiarse. Según informó la agencia Sina News, los relojes computarizados están prohibidos durante la prueba, hay vigilancia permanente y detectores de metales en todas las puertas de las escuelas para evitar el uso de dispositivos electrónicos. Copiarse en el gaokao es una falta incluida en el Código Penal chino que puede sancionarse con hasta 7 años de cárcel.

En los últimos años, las expectativas puestas sobre estos 10 millones de jóvenes se convirtieron también en un problema para la sociedad china. De acuerdo al Libro Azul de Educación –que se publica anualmente en el país asiático– en 2014 el 93% de los suicidios de estudiantes se relacionaba con la ansiedad generada por el gaokao. “No todos los estudiantes son capaces de lidiar con tanta presión. Eso puede provocar ansiedad, antipatía o incluso una enfermedad mental”, explica ZuoNing, profesora en la Universidad de Idiomas Extranjeros de Beijing.

Gaokao: el difícil examen de ingreso a la universidad que paraliza a toda China

Según informa el sitio Sohu.com, en 2016 sólo el 2% de los candidatos del gaokao era admitido en algunas de las 38 mejores universidades chinas y el 0.05% pudo encontrar un lugar en las prestigiosas universidades de Beijing o Tsinghua. Las estadísticas pusieron en tela de juicio la igualdad de oportunidades de los jóvenes dependiendo de su clase social y la provincia en la que residen. Las principales instituciones dividen las plazas disponibles en cuotas por provincia, por lo que los estudiantes compiten con los de su región para acceder a los mejores centros. Mientras más poblada es la ciudad, mayor la competencia.

“Las puntuaciones tienen mucho que ver con el estatus socioeconómico”, explicó a The Guardian Trey Menefee, un investigador del Instituto de Educación de Hong Kong. Sin embargo, Guo Jiaxin, estudiante de la Universidad de Liaoning, no opina igual: “Si prestás atención al conocimiento y hacés la tarea, vas a adquirir lo necesario para aprobar. No se necesita gastar más tiempo ni dinero”.

Lo cierto es que en marzo de este año el Ministerio de Educación informó que para promover un examen más justo eliminará ciertas preferencias que otorgaban puntos extra a los candidatos, como habilidad deportiva o la participación en Olimpíadas de Ciencia o Tecnología; también ofrecerán 2.311 nuevas especialidades, la mayoría de ellas orientadas a ciencia, tecnología, big data e inteligencia artificial. Además, se estableció un plan para que en 2020 se incluyan diversos métodos de admisión en las universidades y se reduzca así la desigualdad regional.

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