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Slow Living: la terapia deco para hacer de tu casa un búnker contra el estrés

Cada vez más personas eligen este concepto que va más allá de lo estético, y profundiza en aspectos como la comodidad, la renovación personal y el placer. Claves para aplicarlo.

por Gisela Carpineta | twitter @gcarpineta | Junio 9, 2018

Aunque su nombre puede sonar confuso, acá no sólo se trata de entrar a casa y susurrar un “home sweet home” tranquilizador. El Slow Living es un nuevo concepto que, así como ya lo hizo su “primo hermano” el Slow Food, comenzó a sumar cada vez más adeptos.

¿De qué se trata exactamente? Esta “terapia deco” va más allá de la belleza estética de la casa y profundiza en aspectos como la comodidad, la renovación personal y, sobre todo, el placer.

“Más que tendencia decorativa, es un estilo de vida relajado, que combate el estrés diario y que nos lleva a usar el interiorismo y la decoración para hacer de nuestros hogares un espacio dónde recargar energías y disfrutar de cada momento de la vida tranquilamente”, explica Manuel Valcárcel, fundador de VALTØ interiorismo & slow living, uno de los emprendedores españoles detrás de esta corriente.

Si bien los expertos aseguran que no existe una fórmula perfecta, para lograr ser parte de este concepto existe una clave fundamental: bajar un cambio. Y después, también existen algunos elementos que no pueden faltar como los llamados “elementos invisibles”, los encargados de que un espacio funcione tanto visualmente como a nivel de confort. En esta categoría entrarían todos los materiales naturales y, sobretodo, la luz, que es el gran modulador emocional.

Para Manuel Valcárcel, otra clave para distinguir los elementos válidos para el slow living consiste en fijarse de dónde provienen: “Una de las premisas es la de recuperar objetos que han estado en nuestra familia, regalos de amigos, para ayudar de paso a la huella ecológica”.

Otro punto importante es la sostenibilidad. Por eso los especialistas remarcan que es significativo usar materiales naturales ya que eso permite cambiar la percepción del espacio, mejorar nuestra salud mental y, por ende, también la física.

Slow Living

Algunos consejos para aplicar el Slow Living en tu día a día:

Hacé de cada rutina un ritual: desde el café de la mañana hasta hacer la cama o pasear al perro; todo puede ser más que un hábito rutinario y convertirse en un ritual de relajación y limpieza mental.

Detenete a comer: nada de comer al lado de la computadora o de camino al subte. Sentate en el lugar más tranquilo y cómodo de tu casa (no siempre tiene que ser la cocina) y masticá lentamente.

Evitá la tele y el celu: sabemos que Netflix siempre es tentador para relajarse una vez que volviste del trabajo, pero intentá ir un poco más allá; contemplá el cielo desde el balcón o mirá por la ventana.

Cultivá tu comida: la filosofía del Slow Living es consumir local y orgánico. ¿Y qué más local y orgánico que algo cultivado por vos mismo? ¡Animate a la huerta!

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